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1 de Agosto de 2016
Evolución

El éxito evolutivo de los mamíferos

Hallazgos fósiles recientes revelan que, mucho antes de que un asteroide acabase con la hegemonía de los dinosaurios, los mamíferos ya estaban sentando las bases de su futuro dominio en el planeta.

Dinosaurio para cenar. En China se ha descubierto un fósil de 130 millones de años perteneciente a un mamífero ancestral, Repenomamus, cuya caja torácica contenía la osamenta de una cría de psitacosáurido. [JAMES GURNEY]

En síntesis

Los científicos siempre se han preguntado cuándo y de qué forma los mamíferos llegaron a ser los vertebrados dominantes. Pero no habían hallado muchos fósiles al respecto.

En los últimos 15 años se ha sucedido una serie de hallazgos que han brindado información sobre la diversificación y el éxito del grupo y que aclaran el papel desempeñado por la extinción de los dinosaurios.

Los descubrimientos revelan que el origen de los mamíferos es mucho más antiguo de lo concebido y que desarrollaron un conjunto de especializaciones durante la hegemonía de los dinosaurios.

La súbita desaparición de los dinosaurios allanó el camino a los mamíferos placentarios.

En una tarde invernal a inicios de 1824, el naturalista y teólogo inglés William Buckland se encaminó a la Sociedad Geológica de Londres. La sala bullía de expectación. Buckland era conocido por sus clases efusivas en la Universidad de Oxford, donde se contaba que, vestido con todas sus galas académicas, hacía circular partes de animales y fósiles entre sus devotos estudiantes. Durante años había corrido el rumor de que atesoraba gigantescos huesos fósiles, descubiertos por picapedreros en las canteras de la campiña inglesa. Después de casi una década de estudio, estaba listo para hacerlo público. Explicó a la audiencia que esos huesos pertenecían a un antiguo animal similar a un lagarto pero mucho mayor que cualquier reptil actual. Lo llamó megalosaurio. La multitud quedó embelesada. Buckland había dado a conocer el primer dinosaurio.

Esa tarde fue un momento primordial para la historia de la ciencia que desató una fascinación aún viva por los dinosaurios. Pero lo que a menudo se olvida es que ese mismo día Buckland hizo otro anuncio; de dimensiones mucho menores, pero igual de revolucionario. Durante el análisis del resto de los fósiles hallados junto al megalosaurio en las canteras, estudió el hallazgo «extraordinario» de dos pequeñas fauces de mamífero, del tamaño de las mandíbulas de un ratón. Hasta entonces, los eruditos pensaban que los mamíferos eran más recientes y que surgieron mucho más tarde en la escala geológica, después del ocaso de los lagartos y las salamandras gigantes. Las dos minúsculas mandíbulas poseían los caninos característicos de los mamíferos y constituían el primer indicio de que la historia de esta clase era mucho más antigua.

Esas fauces planteaban una serie de incógnitas: ¿Cuán antiguos eran los mamíferos? ¿Cómo eran y cómo vivieron durante el largo dominio de los dinosaurios? ¿Cómo surgieron sus rasgos (la piel, las glándulas mamarias, el cerebro grande, la dentición compleja y los sentidos aguzados)? ¿Y por qué un grupo —los placentarios, caracterizados por dar a luz crías desarrolladas y que hoy integra más de 5000 especies, desde murciélagos diminutos hasta ballenas colosales— logró conquistar el planeta?

Casi dos siglos después de la conferencia de Buckland, esas preguntas seguían siendo difíciles de responder, dado el escasísimo número de fósiles de esos primeros mamíferos. Pero en el último quincenio se han sucedido numerosos descubrimientos paleontológicos que al fin están permitiendo trazar su evolución, desde las diminutas alimañas que vivían a la sombra del megalosaurio hasta el asombroso abanico actual.

INICIOS HUMILDES
Como tantas dinastías, los mamíferos provienen de una cuna modesta. En el lenguaje de la ciencia, dentro del árbol de la vida, la clase zoológica de los mamíferos engloba a los monotremas (ovíparos), los marsupiales (que acogen a sus crías minúsculas en una bolsa) y los placentarios, así como a todos los descendientes extintos del ancestro común. Los primeros animales cuyo aspecto y comportamiento semejaba el de los mamíferos actuales eran un grupo diverso denominado mamaliaformes, un nombre muy apropiado para designar a los parientes más cercanos de los mamíferos verdaderos. Descendían de los cinodontes, especies primitivas que conservaban muchos caracteres reptilianos.

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