Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Agosto de 2016
Historia de la ciencia

Historia de las emociones y cambio social

La evolución de la sociedad y la cultura está ligada a nuestra capacidad de cambiar la forma de sentir y expresar las emociones.

La ruptura de la norma y la improvisación emocional fueron elementos clave de la enorme capacidad creativa de Beethoven. [© GRAFISSIMO/ISTOCKPHOTO]

En síntesis

Beethoven Daniel Steibelt improvisación creatividad cultura evolución cultural evolución social

Los historiadores de la música sostienen que Beethoven consolidó su fama cuando, en el año 1800, su compatriota Daniel Steibelt lo retó a un duelo musical en la casa del príncipe Lobkowitz. Estos duelos entre virtuosos, típicos de la Europa de la época, no solo examinaban la habilidad de los pianistas en el teclado, sino también su capacidad para improvisar a partir de algunas pocas notas. Según los cronistas, la interpretación de Steibelt fue magnífica y celebrada con una gran ovación por parte de los asistentes. Cuando le llegó su turno, Beethoven se acercó al piano con desgana; miró con desprecio la partitura que Steibelt había colocado en el piano y la mostró a la audiencia. Sin pronunciar una sola palabra, la colocó boca abajo sobre el atril y comenzó a tocar tomando como punto de partida las primeras cuatro notas de la pieza de su contrincante. Comenzó por embellecerlas, por adornarlas, por recrearlas y reorientarlas. Su interpretación también incluyó algunos de los elementos más queridos del repertorio romántico, y no faltó tampoco alguna burla a los temas favoritos de su rival. Sabiéndose derrotado, Steibelt abandonó la sala airado, jurando que no regresaría a Viena mientras Beethoven permaneciera allí. El músico de Bonn, que no volvió a participar en ninguno de estos duelos musicales, nunca abandonó la ciudad y Steibelt, cumpliendo su palabra, murió en San Petersburgo sin haber vuelto jamás a poner los pies en la capital del Imperio.

La importancia de la improvisación, aunque asociada con frecuencia a la música y a las artes escénicas, concierne también a otros muchos ámbitos de la vida social, incluida la capacidad que tenemos los humanos para no seguir siempre ni en todo momento las reglas por las que sentimos y expresamos nuestras emociones. La interpretación de Steibelt no tenía nada de improvisada. Como tampoco lo tenía la acritud con la que aceptó su derrota. Su juramento solemne pertenecía a las formas ritualizadas del honor propias de la Europa de finales del siglo XVIII; un comportamiento impensable en el contexto de la educación musical de comienzos del siglo XXI. Tanto en su interpretación escénica como en su actitud social, el joven pianista berlinés se comportó de acuerdo con unas formas culturales aprendidas que chocaron con la creatividad musical y emocional de su rival, capaz de improvisar tanto dentro como fuera del escenario.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

También te puede interesar

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.