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  • Investigación y Ciencia
  • Agosto 2016Nº 479
Panorama

Historia de la computación

Lo que Church y Turing ya sabían sobre mi portátil

Los dos trabajos que marcaron el origen de la informática acaban de cumplir 80 años. Hoy, sus hallazgos siguen guiando la investigación en ingeniería y análisis de programas.

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Con el advenimiento de las redes inalámbricas, nos hemos acostumbrado a la periódica —y, a menudo, inesperada— actualización de las aplicaciones que usan nuestros teléfonos móviles, tabletas y ordenadores. Con frecuencia anuncian la instalación de nuevas funcionalidades o la corrección de errores detectados. Saludamos con alegría las primeras, pero tal vez nos quedemos pensativos ante las segundas. ¿Errores «detectados»? ¿No podían haberse identificado antes de la primera distribución del programa para evitar así cualquier problema posterior?

Por desgracia, la respuesta a esta pregunta es negativa. Y hace mucho que se sabe: ya en los años treinta del siglo pasado, dos de los padres de la informática intuyeron cuáles serían nuestros problemas actuales.

De Hilbert a los fallos de programación
En la segunda década del siglo XX, el célebre matemático alemán David Hilbert propuso utilizar la lógica como formalismo universal para expresar las afirmaciones matemáticas y demostrarlas. En este programa de «mecanización» de la matemática, uno de los retos planteados por Hilbert fue lo que daría en llamarse «problema de la decisión»: hallar un método efectivo para establecer, en un número finito de pasos, si una determinada fórmula lógica es cierta o no. Sin embargo, Hilbert no definió con precisión qué entendía por «método efectivo».

En abril de 1936, Alonzo Church, matemático de la Universidad de Princeton, avanzó la idea de que su cálculo lambda —un formalismo que había concebido poco antes para modelizar los aspectos esenciales de las funciones en matemáticas— capturaba la noción de método efectivo de Hilbert. En mayo de ese mismo año, Alan Turing, recién licenciado en Cambridge, introdujo lo que hoy conocemos como máquina de Turing (MT) y argumentó que esta también se correspondía con la escurridiza idea del matemático alemán. Y en agosto, hace justo 80años, Turing demostró que su máquina y el cálculo lambda definían métodos efectivos equivalentes.

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