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1 de Septiembre de 2012
Radiactividad

Deshacerse del plutonio

Los expertos dicen que deberíamos enterrar el plutonio sobrante.

PHOTO RESEARCHERS, INC.

La gran mayoría del plutonio que existe en nuestro planeta es artificial: unas 500 toneladas métricas, lo suficiente para fabricar 100.000 armas nucleares. Gran parte procede de la carrera armamentística entre Estados Unidos y la antigua Unión Soviética, pero una fracción creciente tiene su origen en el uso civil de la energía nuclear.

Un grupo de físicos y expertos en medioambiente ha sugerido que la única solución razonable al problema que plantea la acumulación de plutonio consistiría en enterrarlo. En un comentario publicado en mayo en la revista Nature, recomendaban que el Reino Unido abriese el camino realizando estudios sobre cómo encerrar este «elemento infernal» en recipientes cerámicos que, después, pudiesen enterrarse en cavernas o pozos muy profundos.

Hasta ahora se han preferido otras opciones. El Reino Unido parece inclinarse a seguir el ejemplo de Francia y Japón, donde se intenta usar el plutonio para fabricar combustible nuclear de mezcla de óxidos (MOX), que combina óxidos de uranio y plutonio. Estados Unidos ha optado por la misma solución, por lo que ha decidido invertir 13.000 millones en una instalación de Carolina del Sur para convertir 34 toneladas de sus reservas de plutonio en MOX, si bien este producto resulta más caro y difícil de manipular que el combustible tradicional.

Japón, Francia, Rusia y Estados Unidos también han usado plutonio como combustible para los reactores nucleares de alta velocidad, que utilizan neutrones para iniciar la fisión. El problema reside en que dichas centrales no se refrigeran con agua, sino con sodio líquido, muy inflamable. Además, también generan residuos radiactivos, lo que no hace sino postergar el problema.

Así pues, ¿por qué no decidirse por la opción más económica y confinar el plutonio para enterrarlo después? Ello quizá se deba a que encontrar un lugar en el que depositarlo comporta serios problemas políticos. En Estados Unidos, las montañas Yucca fueron propuestas en la década de los ochenta como último destino para los residuos radiactivos, pero hoy siguen tan lejos de convertirse en una solución como entonces. Y, según un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental estadounidense publicado en abril, el país tampoco está preparado económicamente para desmantelar los viejos reactores nucleares y ocuparse de los residuos resultantes.

El problema para tratar el plutonio «sin ambigüedades, como el peligroso material armamentístico que es», en palabras de los científicos, reside en que muy pocos estarían dispuestos a pagar para que se enterrase cerca de su casa, aunque fuese a gran profundidad.

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