Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Septiembre 2012Nº 432

Evolución

El triunfo de los titanes

Los saurópodos, los dinosaurios de cuello largo antaño considerados iconos de la extinción, prosperaron durante millones de años en todo el planeta.
Menear
Desde hace 170 años, cuando se descubrieron en Inglaterra los primeros fósiles de saurópodos, esos gigantes de cuello largo han sobrecogido y confundido a los científicos. Cuando el famoso anatomista inglés Richard Owen reconoció que los dinosaurios formaban un grupo propio, distinto de los reptiles, no incluyó en él a los enormes animales fósiles que luego recibirían el nombre de saurópodos. Interpretó que pertenecían a un tipo de cocodrilo acuático que llamó Cetiosaurus («reptil ballena»), merced al gran tamaño de sus huesos. Unos 30 años más tarde, en 1871, el geólogo John Phillips, de la Universidad de Oxford, publicó el descubrimiento de un esqueleto de Cetiosaurus lo bastante completo como para poder ver que no se trataba de un cocodrilo acuático, sino de un animal que pasaba la mayor parte del tiempo en tierra.
Durante decenios, la afirmación de Phillips causó consternación entre los paleontólogos. No se entendía que un animal tan gigantesco pudiera soportar su peso en tierra. Debido a que los saurópodos eran percibidos como unos animales sin un nicho ecológico claro, mal adaptados para vivir en tierra o en el agua, se les veía como herbívoros arcaicos, poco flexibles y de un tamaño excesivo, condenados a la extinción o, al menos, a ser marginados por otros dinosaurios más avanzados. Todavía en 1991 se afirmaba que los saurópodos tendrían escaso éxito entre los dinosaurios y que solo subsistieron en ausencia de otros dinosaurios herbívoros más especializados. Desde ese punto de vista, esos gigantes del Jurásico (hace entre 200 y 145 millones de años) habrían cedido el testigo en el Cretácico (hace entre 145 y 65,5 millones de años) a herbívoros mejor adaptados y de mayor tamaño cerebral, como los hadrosaurios de «pico de pato» y los ceratópsidos con cuernos. Ambos grupos habrían competido con los saurópodos y los habrían llevado a su extinción.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados