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  • Septiembre 2012Nº 432
Juegos matemáticos

Estadística

Naipes, palomas y relojes

Cómo codificar información por medio de una secuencia de cartas.
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Imagine que asiste usted a un espectáculo de magia en el que el ilusionista realiza el siguiente truco:
«A continuación seleccionaremos al azar a cinco miembros del público. Cada uno deberá tomar un naipe de una baraja española de 48 cartas. ¡Escojan el que deseen, pero no me lo enseñen, por favor! Entreguen el naipe elegido a mi ayudante, quien procederá a mostrarme cuatro de ellos. ¡Muchas gracias! Veo la sota de copas, el nueve de oros, el caballo de espadas y el rey de espadas. Ahora, utilizaré todos mis poderes de concentración para adivinar la carta que permanece oculta... ¡Sí, se trata del tres de copas!»
¿Cómo es posible? Sabemos que el ilusionista no puede leer la mente del ayudante, por lo que tal vez este haya empleado alguna estratagema para notificar al mago el palo y el número de la carta. ¿Acaso comparten un lenguaje corporal que les permite comunicarse en secreto? Como veremos, no es necesario. Existe un método por el que el ayudante puede comunicar al ilusionista el quinto naipe a partir del orden en el que muestra los otros cuatro.

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