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  • Investigación y Ciencia
  • Septiembre 2012Nº 432

Energía

Sistemas de almacenamiento energético

Los combustibles fósiles no solo generan electricidad, sino que constituyen excelentes reservas químicas de energía. La red del futuro deberá suplir esa capacidad de acopio con otros medios.

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El cambio de modelo energético puede considerarse una realidad en marcha. Cabe esperar que gran parte del suministro eléctrico del futuro proceda de fuentes renovables, ya se trate del viento, el agua o la irradiación directa del sol. Sin embargo, el rendimiento de estas formas de generación de electricidad queda a merced de las variaciones meteorológicas, motivo por el que presenta grandes oscilaciones temporales. Por tanto, en el futuro habremos de apostar por sistemas de almacenamiento que nos permitan acumular los excedentes obtenidos durante los picos de producción, a fin de suministrar esa energía a la red cuando no sople el viento, no corra el agua o no brille el sol.

El problema del almacenamiento apenas se había planteado hasta ahora debido a que el petróleo, el gas natural o el carbón no solo son combustibles de muy elevado rendimiento, sino también excelentes reservas energéticas. El poder calorífico del gas natural o el diésel asciende a entre 10 y 14 kilovatios hora por kilogramo, frente a los 0,2 que almacena una batería de iones de litio. La mayoría de las fuentes renovables de energía, sin embargo, proporcionan energía eléctrica, pero ningún compuesto químico que haga las veces de almacén. Los rotores eólicos y las turbinas hidráulicas accionan generadores eléctricos; las placas fotovoltaicas crean una diferencia de potencial que permite establecer una corriente, y las centrales termosolares calientan un medio a altas temperaturas que, después, se emplea para propulsar una turbina. Dadas las dificultades para almacenar energía, el constante aumento de la proporción de renovables en la mezcla de generación eléctrica plantea un desafío de enormes proporciones, pues producción y demanda deben hallarse siempre en equilibrio a fin de evitar daños en la red.

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