Cámaras ocultas en la Pirámide del Sol

El descubrimiento de un túnel bajo la pirámide del Sol de Teotihuacan facilita la búsqueda de cavidades ocultas en este monumento arqueológico mediante la detección de rayos cósmicos.
La búsqueda de bóvedas en sitios históricos constituye una de las tareas más interesantes del quehacer arqueológico. Pero cuando se trata de pirámides y otros monumentos de gran tamaño, esta labor se encuentra severamente limitada por la carencia de técnicas prospectivas de gran penetración. En el decenio de los setenta del siglo pasado, Luis Alvarez, entonces en la Universidad de California en Berkeley, demostró que la existencia de túneles en la base de un monumento facilita la obtención de información estructural del mismo mediante la detección de rayos cósmicos.
E. P. George, entonces en el Colegio Birkbeck de la Universidad de Londres, desarrolló en 1955 la técnica de atenuación de muones para medir el espesor de la capa de nieve que en invierno cubría las montañas australianas (instalaba los detectores de muones en verano). Años después, Alvarez y su grupo colocaron un detector de muones en una cámara situada bajo la Pirámide de Kefrén, en Giza. Lograron así eliminar especulaciones surgidas de la similitud con la vecina Pirámide de Keops, sobre la posible existencia de una bóveda superior en ese monumento.

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