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Kelvin, Perry y la edad de la Tierra

Si los científicos hubieran tenido en cuenta a uno de los críticos coetáneos de Kelvin, la teoría de la deriva continental podría haberse aceptado varias décadas antes.

Los científicos decimonónicos se enzarzaron en un prolongado debate sobre la edad de la Tierra. La respuesta definitiva no llegaría hasta mediados del siglo xx, gracias al perfeccionamiento de los métodos de datación radiactiva. La estimación de la edad de la Tierra más famosa --y equivocada-- de la era victoriana fue obra del famoso físico William Thompson (1824-1907), conocido desde 1892 como Lord Kelvin.
Suele presentarse la historia de Kelvin y la edad de la Tierra como un combate entre David y Goliat. A los geólogos, armados con la endeble espada del razonamiento geológico, les toca el papel del contendiente que parecía condenado a perder. En el otro bando, Lord Kelvin utiliza la fuerza bruta y el prestigio de la física matemática. La derrota final de Kelvin se toma como demostración de que no pueden aplicarse razonamientos físicos sencillos a problemas geológicos complejos. Sin embargo, hay muchos modelos físicos sencillos que se han aplicado a la geología con enorme éxito explicativo.

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