El gran pozo de China

Hace más de siglo y medio los chinos perforaron a una profundidad de un kilómetro para extraer salmuera de la que sacar la sal. El pozo fue la culminación de una técnica nacida ochocientos años antes.

La provincia de Sichuan, en el interior de China, esconde una de las maravillas tecnológicas del mundo: el pozo de Xinhai. No sólo destaca por su antigüedad de 158 años y su profundidad de 1001 metros; es el logro señero de una industria que inventó la perforación a gran profundidad cuatro siglos antes de que los europeos empezasen a practicarla.

Los sichuaneses ahondaban ya a 100 metros de profundidad, hasta los yacimientos de salmuera, hará casi mil años. Crearon elaborados sistemas de extracción y refinamiento para obtener la preciada sal. Toparon incluso con yacimientos de gas natural, y fueron los primeros que hicieron de éste uso comercial —con él alimentaban el fuego que evaporaba la salmuera—. Hoy se considera que la perforación profunda es una de las grandes innovaciones de la antigua China, en pie de igualdad con las invenciones del papel, la imprenta, la pólvora y la brújula. La industria china de la sal del siglo IX es, en cierta forma, la precursora de la actual técnica de extracción del petróleo.

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