Una lección de humildad

Cuando no es posible creer en la veracidad de nuestras propias creencias.
DANIEL UZQUIANO
Hemos oído un rumor según el cual un nuevo fármaco puede aliviar cualquier dolencia. Tras consultar con nuestro médico, éste nos informa de que se trata de una sustancia inerte que, si acaso, puede actuar como placebo. Sin embargo, nos dice también que no debemos subestimar esto último:
"Si cree que el fármaco aliviará su dolencia, entonces el fármaco resultará eficaz; si no lo cree, no tendrá efecto alguno."
Como confiamos en nuestro médico, formamos la creencia de que, si creemos que el fármaco aliviará nuestra dolencia, entonces el fármaco será eficaz; si no lo hacemos, no. ¿Es nuestra nueva creencia razón suficiente para probar el fármaco? Si tan sólo pudiéramos formar la creencia de que el fármaco es eficaz... Lamentablemente, parece difícil que lo hagamos. Al contrario, la información proporcionada por nuestro médico apunta más bien a que el fármaco no va a surtir efecto alguno por sí mismo.

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