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Hace 50, 100 y 150 años

Recopilación de noticias publicadas en Scientific American.
Por Daniel C. Schlenoff

Junio 1966
La salud de un país
«¿Cuáles serán los efectos sobre la salud de la creciente concentración poblacional en ciudades y en grandes conurbaciones? Pese a las tensiones, ya conocidas, que la vida urbana ejerce sobre la salud, como son la contaminación del aire y el agua, la escasez de esta, la masificación, la deficiencia de las viviendas, el estrés de los transportes colectivos y el ritmo acelerado de la vida en una ciudad, no hay pruebas sólidas en la Inspección Sanitaria Nacional de EE.UU. que indiquen que el estado de salud de la población urbana sea peor que el de la rural. De hecho, numerosos datos indican cierta inferioridad de la población rural por lo que respecta tanto a la salud general como a las instalaciones y servicios sanitarios.»

La estructura de las enzimas
«Durante la primera mitad de este siglo, la principal preocupación de los bioquímicos fueron las relaciones metabólicas y estructurales entre las pequeñas moléculas de la célula viva. Se han estudiado intensivamente las reacciones químicas que sufren esas moléculas. Catalizadores específicos de esas reacciones son las grandes moléculas proteicas conocidas como enzimas, muchas de las cuales ya han sido depuradas y también estudiadas. Pero no fue hasta hace pocos años cuando las técnicas de difracción de rayos X posibilitaron determinar la estructura molecular de tales proteínas. Estas moléculas gigantes, que contienen de millares a decenas de millares de átomos, constituyen más de la mitad del peso seco de las células.»

 

Junio 1916
El rescate de Shackleton
«A Shackleton debe reconocerse el mérito de haber llevado de vuelta a sus hombres a las Shetland del Sur a través del hielo y el mar, y el de haber logrado llegar a Georgia del Sur a bordo de un bote. Al parecer no se tardará en enviar una expedición de auxilio desde las islas Malvinas o desde Argentina para rescatar al grueso del equipo, que se quedó en isla Elefante, y se confía en que el socorro llegue a tan intrépidos hombres a tiempo para evitar más sufrimientos. Me atrevería a decir que en la historia de la exploración antártica sería difícil dar con otro caso de expedición con unos resultados tan escasos frente a lo originalmente propuesto. Parece claro que Shackleton confió demasiado en la suerte y no consideró suficientemente la posibilidad de unos hielos en condiciones adversas.
—Henry Arctowski»

Rayos X y heridas de bala
«Para extraer una bala del cuerpo humano hay que saber exactamente su posición. El doctor Wullymoz, de Lausana, ha ideado un método para ver a esa profundidad directamente en una pantalla fluorescente. Un tubo de rayos Roentgen proyecta en una pantalla la sombra del proyectil. Si movemos el tubo, la sombra de la bala se mueve. El tubo de rayos Roentgen, la bobina y los accesorios están montados en un soporte sujeto bajo la mesa de operaciones, y el cirujano mantiene siempre a la vista la bala y los detalles anatómicos merced a un fluoroscopio sujeto a su cabeza.»

 

Junio 1866
Prender fuego al mar
«Leemos en el Commercial de Boston: "El buque S. T. Joseph, recién llegado a puerto desde Liverpool, se salvó por poco de un desastre en su travesía. Parece que en la carga había un cajón con la indicación de sodio, que se colocó en la cubierta, con instrucciones de que si causaba alguna inquietud al humedecerse se arrojase por la borda. A poco de hacerse a la mar, el capitán le tomó aversión al cajón. Así que ordenó a dos de sus más viejos veteranos que con cuidado agarraran el cajón y lo tiraran por la popa. En cuanto tocó el agua, hubo una terrible explosión y se alzó una enorme columna de agua". Por naturaleza, el sodio produce una reacción violenta cuando se tira al agua. Las navieras que saben del riesgo se desentienden de él. Una razón del alto precio del sodio en este país es el cargo extra que cubre las pérdidas en el transporte.»

Hedores morbosos
«El hedor de la viruela se ha comparado con el olor de un macho cabrío; el de la rubéola, con el de un ganso recién desplumado; el de la escarlatina, con el del queso. El olor de la peste se ha comparado con el tufo de las flores de mayo, y el del tifus con el de un cosaco.
—Prof. Banks, Medical Press and Circular»

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