Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Agosto de 2012
Salud pública

El último gusano

A punto de erradicarse una temida enfermedad tropical.
VANESSA VICK, REDUX PICTURES
Una plaga que ha perseguido a la raza humana desde la antigüedad está cerca de convertirse en la segunda enfermedad humana erradicada, después de la viruela. Pronto desaparecerá del planeta el último gusano de Guinea, afirma Jimmy Carter, expresidente de Estados Unidos, cuyo Centro Carter ha liderado el esfuerzo de erradicación.
A diferencia del famoso programa de erradicación de la polio, el proyecto para eliminar la dracunculiasis, o enfermedad del gusano de Guinea, ha pasado inadvertido para el gran público. El mal, que afecta a algunas de las comunidades más pobres y remotas de África (el 97 por ciento de los casos se producen en Sudán del Sur), consiste en una infección parasitaria causada por el nemátodo Dracunculus medinensis. Es la única enfermedad que se transmite solo a través del agua potable y los humanos constituyen su único anfitrión, afirma James Hughes, profesor de medicina y salud pública en la Universidad Emory. El parásito se extiende cuando los aldeanos consumen agua que contiene pulgas con larvas de gusano de Guinea. Las larvas crecen dentro del cuerpo humano y emergen al cabo de un año como gusanos adultos de entre sesenta y noventa centímetros de longitud; salen, por lo general, a través de la pierna o el pie. Es un proceso terriblemente doloroso y, a menudo, los que lo sufren sumergen la pierna en agua para refrescar la sensación de quemazón, con lo que hacen reiniciar el ciclo.
Desde 1986, los grupos como el Centro Carter han distribuido entre los aldeanos filtros de agua hechos de tela y han formado a los residentes sobre las medidas necesarias para impedir que se propague la infección. También han aplicado en algunos casos un larvicida, Abate, para controlar la presencia de pulgas en el agua potable.
Hasta ahora, los esfuerzos han dado lugar a una reducción del 99 por ciento en las infecciones, afirma Sharon Roy, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. En 1986, se produjeron 3,5 millones de casos, frente a los 1060 de 2011 y solo 5 en los primeros meses de 2012.

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.