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1 de Agosto de 2012
Neurociencias

Más sabe la neurona por vieja que por neurona

Las células del cerebro nos ayudan a recordar el pasado desempeñando papeles diferentes a medida que envejecen.

THOMAS FUCHS

Durante décadas, los investigadores sabían que nuestra capacidad de recordar las experiencias cotidianas dependía de un fino cinturón de tejido cerebral denominado hipocampo. Se pensaba que las funciones básicas de la memoria, como la formación de nuevos recuerdos y la evocación de los antiguos, eran desempeñadas en este cinturón por grupos diferentes de neuronas. Pero nuevos hallazgos sugieren que las mismas neuronas desempeñan estas dos funciones tan distintas, cambiando de una a la otra conforme envejecen.

La mayoría de esas neuronas del hipocampo, las células granulares, se desarrollan cuando somos muy jóvenes y se mantienen durante toda la vida. Pero alrededor del cinco por ciento se desarrollan durante la etapa adulta, a través del nacimiento de nuevas neuronas (neurogénesis). Comienzan formando nuevos recuerdos y, con el transcurso del tiempo, pasan a evocar el pasado. Las células granulares más nuevas toman el relevo, asumiendo el trabajo de formar nuevos recuerdos. Susumu Tonegawa y sus colaboradores, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, publicaron sus hallazgos en el número del 30 de marzo de la revista Cell.

El equipo de Tonegawa investigó el papel de estas células nuevas mediante la modificación genética de unos ratones en los que las células de más edad podían desactivarse de forma selectiva. Después, hicieron que los ratones recorriesen una serie de laberintos y se sometiesen a ensayos de miedo condicionado. Los resultados demostraron que las células granulares jóvenes eran esenciales para la formación de recuerdos separados de sucesos similares, mientras que las células granulares de mayor edad lo eran para la evocación de sucesos del pasado mediante pequeños estímulos. Ello sugiere que las alteraciones de la memoria comunes al envejecimiento y al trastorno de estrés postraumático pueden estar relacionadas con un desequilibrio entre las células granulares jóvenes y las de mayor edad.

Según Tonegawa, si uno no tiene una cantidad normal de células jóvenes, es posible que no logre distinguir dos sucesos que una persona sana vería como diferentes. Al mismo tiempo, el exceso de células de mayor edad facilitaría el recuerdo de experiencias traumáticas, desencadenado por estímulos actuales.
Investigaciones previas han demostrado que tanto las experiencias traumáticas como el envejecimiento natural pueden provocar que se produzcan menos neuronas nuevas en el hipocampo. Sin embargo, aún no se ha descubierto una relación causa-efecto entre los trastornos de la memoria y los problemas de la neurogénesis. Si se hallara tal conexión, este trabajo estaría abriendo la puerta a un nuevo tipo de tratamientos, dirigidos a la estimulación de la neurogénesis. De hecho, ya está cambiando nuestra visión de la memoria.

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