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1 de Agosto de 2012
Geología

¡Por allí resopla!

Nuevas formas de desarrollar modelos de los temblores que preceden a las erupciones volcánicas podrían ayudar a advertirnos de desastres inminentes.
PHOTO RESEARCHERS, INC./COLOREADA POR JESSICA WILSON
A menudo se producen terremotos antes de las erupciones volcánicas explosivas, como el devastador estallido del monte Santa Elena en 1980. Sin embargo, los intentos de utilizar los temblores para predecir el momento y la fuerza con que estas se producirán han fracasado durante décadas. Ahora, dos grupos de expertos han desarrollado modelos que podrían advertir de erupciones desastrosas horas o días antes de que sucedan.
Un equipo de la Universidad de Leeds ha investigado por qué los temblores volcánicos se producen en grupos y por qué se originan a múltiples profundidades en el interior de los volcanes. La respuesta puede residir en el comportamiento del magma: lo mismo que la plastilina, se rompe si se estira rápidamente. Cuando el magma sube por el conducto principal de un volcán, se abren profundas grietas en el mismo. Estas lo de-
bilitan, contribuyendo a la formación de nuevas rupturas y al aumento de la velocidad del mismo, lo que, a su vez, provoca una fragmentación aún mayor.
Esas rupturas podrían explicar la gran cantidad de terremotos volcánicos de baja frecuencia que se han detectado en el pasado. El análisis de estos temblores determinaría la velocidad con que está ascendiendo el magma. Según Jürgen Neuberg, uno de los investigadores, este conocimiento resultaría útil para prevenir las erupciones. Él y su colaborador, Mark Thomas, explicaron sus hallazgos en la edición en línea del 2 de marzo de la revista Geology.
Un modelo desarrollado por otro equipo considera que los temblores son creados por columnas de magma en el interior del volcán, que se mueven hacia adelante y hacia atrás por su conducto principal como la varilla de un metrónomo. La frecuencia con la que se produce este movimiento se ajusta a la frecuencia dominante de los terremotos volcánicos, afirma Mark Jellinek, de la Universidad de la Columbia Británica, que describió el trabajo de su grupo en el número del 24 de febrero de 2011 de Nature.
Según el modelo, conforme las erupciones explosivas se acercan, la frecuencia de los temblores aumenta de forma predecible. Las erupciones generan gas que comprime la columna de magma y la obliga a adoptar una forma más rígida y fina, que oscila con mayor rapidez. Ambos equipos de investigación afirman que necesitan perfeccionar sus modelos con datos adicionales de volcanes. Cualquier intento futuro de predecir este tipo de erupciones deberá tener en cuenta los cambios en las emisiones gaseosas y la manera en que los volcanes se deforman antes de las mismas. Neuberg afirma que, si se unen todos estos datos, podrían prevenirse grandes tragedias.

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