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1 de Enero de 2006
Informática

Nanocomputadores de barras cruzadas

Redes de nanohilos conductores entrecruzados y propensos a los fallos podría suceder a los actuales circuitos de silicio.

SLIM FILMS

En síntesis

Superar la técnica actual de los chips de silicio exigirá unos circuitos lógicos y de memoria reducidos hasta unos pocos nanómetros. Grandes redes de nanohilos que se cruzan sirven de base a una de las técnicas que mejor puede garantizar el éxito de la computación a escala nanométrica.

Los nanohilos que se cruzan son tan pequeños, que los defectos atómicos y de fabricación resultan inevitables y graves. Pero la incorporación de redundancia en los circuitos y el uso de técnicas de codifi cación compensan las numerosas imperfecciones.

En poco más de medio siglo, el número de transistores de un chip de silicio ha crecido desde uno hasta cerca de mil millones, en cumplimiento de la llamada ley de Moore. Semejante logro ha elevado asombrosamente la capacidad de tratamiento numérico, ejecución de operaciones lógicas y almacenamiento de datos de las máquinas digitales, al tiempo que ha transformado nuestros hábitos cotidianos y desarrollado una de las mayores industrias mundiales.

A medida que, a lo largo de los próximos quince años, se integren cada vez más transistores en los chips de silicio, las dimensiones mínimas del chip se contraerán casi hasta la escala molecular. Incluso los más optimistas creen que se necesitarán grandes innovaciones para que el transistor de silicio llegue a sus límites operativos: unas longitudes características en torno a los 10 nanómetros (o sea, unos 30 átomos). Para continuar el progreso habrá que encontrar soluciones técnicas que permitan achicar más aún los dispositivos de computación. Pero el deslumbrante historial de los circuitos integrados de silicio ha colocado tan alto el listón, que al menos se tardará diez años en desarrollar técnicas que los sustituyan.

Por todo el mundo se exploran alternativas interesantes. La novedosa computación cuántica, por ejemplo, aprovecha las "misteriosas" propiedades de la mecánica cuántica para el procesamiento de la información. Habrá que esperar décadas, sin embargo, para que se haga realidad, y ni siquiera está claro que sirva entonces para la mayoría de las aplicaciones. Por ello numerosos grupos de investigadores buscan una alternativa que pudiera comercializarse a medio plazo, en unos diez años. Una técnica económicamente viable habría de mantener una buena compatibilidad con la actual infraestructura de los microprocesadores, incluidos los programas informáticos y las plantas de fabricación.

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