Guerra espacial

Un reciente cambio en la estrategia militar de EE.UU. y determinadas actuaciones chinas amenazan con iniciar una nueva carrera de armamentos espacial. Pero, ¿beneficiaría a algún país instalar armas en el espacio?
Desde la Antigüedad, adueñarse de las alturas y conservarlas forma parte de las doctrinas militares clásicas. No nos extrañe, pues, que, ahora que los seres humanos y sus máquinas han irrumpido en el espacio ultraterrestre, los jefes militares consideren las órbitas terrestres cruciales para la actividad guerrera. Pero hasta hace poco se había mantenido como norma no armar el espacio, pese a que no hubiera tratados ni leyes internacionales que explícitamente prohibieran poner en órbita sistemas o armas no nucleares antisatélite. Los países en su mayoría rechazaban tales armas, por el temor a la posibilidad de desestabilizar el equilibrio global de poderes con una costosa carrera de armamentos espaciales.
Ese consenso corre ahora peligro de deshacerse. En octubre de 2006, la administración Bush adoptó una nueva Política Nacional para el Espacio, formulada un tanto vagamente, que reivindica para EE.UU. el derecho a ejercer el "control del espacio" y rechaza "los nuevos regímenes legales u otras restricciones que pretendan prohibir o limitar el acceso o el uso del espacio por parte de Estados Unidos".

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