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La pereza como rasgo evolutivo

La parsimonia y la capacidad para variar la temperatura corporal convierten a los perezosos en campeones de la lentitud.

RAÚL BARRERO, GETTY IMAGES

Tras siete años de estudio del perezoso tridáctilo, un grupo de científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison lo ha hecho oficial: se trata del mamífero más lento del planeta, también desde el punto de vista metabólico. «Esperábamos un índice metabólico bajo, pero lo que hemos encontrado es un consumo de energía tremendamente bajo», explica el ecólogo Jonathan Pauli. Para llegar a esta conclusión, Pauli y M. Zachariah Peery midieron el índice metabólico de 10 perezosos tridáctilos y 12 bidáctilos de Costa Rica y compararon los resultados con estudios similares de otras 19 especies de mamíferos folívoros. Con un índice metabólico de 162 kilojulios por día y kilogramo de peso, el perezoso tridáctilo necesita menos energía que el koala, cuyo consumo asciende a 410 kilojulios diarios por kilogramo. Los perezosos bidáctilos, por su parte, muestran un gasto energético de 234. Con 185 kilojulios, el panda gigante es el único que hace sombra al mamífero más lento del planeta.

Según el estudio, publicado en agosto en American Naturalist, el perezoso exhibe toda una serie de adaptaciones anatómicas, fisiológicas y conductuales que le permiten llevar una vida de mínimo esfuerzo en las selvas de América Central y del Sur. Por ejemplo, vive y se mueve en áreas reducidas, y dedica casi todo el tiempo a comer, descansar y dormir. También posee la rara capacidad de ajustar su termostato interno: «Son ligeramente heterotermos, por lo que pueden variar su temperatura unos 5 grados Celsius para aparejarla con la del ambiente. Eso les permite ahorrar mucha energía», explica Pauli. ¿Quién dijo que la pereza era un pecado capital?

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