Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

  • 18/10/2018 - Sordera

    ¿Restaurar la pérdida de audición?

    Experimentos realizados en ratones identifican una proteína cuya estimulación promovería la regeneración de las células sensoriales dañadas por el exceso de ruido o la edad.

  • 17/10/2018 - astronomía

    Pero ¿cómo se forman realmente los planetas?

    Como un coche que pesa el doble que el acero con que lo hicieron, los exoplanetas tienen una masa mucho mayor que el material del que surgen. Este nuevo hallazgo pone en entredicho las teorías de la formación planetaria.

  • 17/10/2018 - Comportamiento

    Por qué vivir en pareja engorda

    Los hábitos comunes que se adquieren durante la convivencia son los responsables del aumento de peso.

  • 16/10/2018 - astronomía

    Grandes penitentes de Europa

    Recuerdan a los nazarenos de una procesión, con sus ropas blancas y sus capirotes. Son unas agudas cuchillas de hielo que se juntan a cientos en neveros o campos de hielo. Y no las hay solo en la Tierra.

  • 16/10/2018 - Nutrición

    Aquello que comemos puede afectar a nuestros bisnietos

    En ratones, la sobrealimentación de los progenitores promovería la aparición de conductas de drogadicción e induciría cambios metabólicos característicos de la obesidad en sus descendientes. Los efectos se observarían a lo largo de tres generaciones.

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Noviembre 2016Nº 482

Biotecnología

Modificar nuestra herencia

¿Llegaremos a controlar nuestro destino genético?

Menear

Kyle Orwig ansía hacer un experimento que, en sus propias palabras, «cabrearía a la gente». Catedrático de la Universidad de Pittsburgh, Orwig es un experto en la intrincada biología de los espermatozoides; en concreto, en cómo ciertas células madre del testículo los producen por millones. De vez en cuando, empero, un defecto genético impide que el proceso se complete, lo que condena al individuo a la esterilidad. El experimento que corre por su cabeza consiste en reparar ese defecto de las células madre testiculares mediante técnicas de edición genética y reimplantarlas después en ratones infértiles. Con ello demostraría que tal vez se pueda remediar la esterilidad masculina.

Parece bastante sencillo, y, según Orwig, intentarlo resultaría relativamente simple, no en vano lleva más de veinte años trasplantando en ratones ese tipo de células precursoras. Las consecuencias podrían ser trascendentales. El tipo de experimento que Orwig ambiciona situaría a la sociedad ante la mayor línea roja de la biología contemporánea, porque conllevaría alterar la información genética de la especie humana de tal modo que el cambio se transmitiría a las generaciones futuras.

Si se demuestra que es segura, eficaz y éticamente aceptable, la modificación de la línea germinal otorgaría un poder sin precedentes a los científicos: el de corregir la predisposición a la enfermedad grabada en nuestro ADN, por ejemplo, pero también la posibilidad de manipular la herencia y de «mejorar» la especie, pretensión que trae a la memoria el sombrío movimiento eugenésico surgido a inicios del siglo XX y que alcanzó su apogeo con el régimen nazi en Alemania.

Orwig, cuyo semblante transmite genialidad y determinación, no pretende en absoluto traspasar ningún límite ético. Pero tiene algo de provocador. Con la demostración de que es posible curar la infertilidad del ratón con un pequeño remiendo genético, espera llamar la atención del público para advertir de que la edición de los genes humanos, lejos de ser un desafío teórico asumible en un futuro remoto, es ya una posibilidad cercana que tendría consecuencias para la práctica médica. Por eso Orwig comentó hace poco a un colaborador suyo: «Vamos a hacerlo y a irritar a algunas personas. Demostrémosles que es posible, para que nadie pueda decir que no lo es. Y que la gente se pronuncie sobre ello».

La cuestión de la modificación de la línea germinal ha adquirido una gran urgencia en los dos últimos años a raíz de la difusión de una potente herramienta de edición genética llamada CRISPR/Cas9, que permite alterar el ADN de cualquier ser vivo (incluido el ser humano) con una precisión y fiabilidad nunca vistas. En abril de 2015, científicos chinos comunicaron la primera tentativa de editar genes en embriones humanos. Los titulares de Nature y Science, «La edición de embriones enciende un debate épico» y «La eugenesia acecha a la sombra de CRISPR» delataban el malestar generalizado. En el alarmista lenguaje taquigráfico de los relatos de la prensa, la posibilidad de editar los genes despertó los temores a que se diera luz verde a los «bebés a la carta» y al «mejoramiento genético».

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados