Administración de fármacos experimentales

Un juicio controvertido cuestiona la regulación del acceso a los fármacos experimentales y, en cierta medida, los criterios científicos del sistema de aprobación de los medicamentos.
Abigail Burroughs tenía sólo 21 años cuando falleció. Si su padre y sus partidarios cumplen su deseo, alcanzará una especie de inmortalidad, junto a Brown, Griswold, Roe y Miranda, un grupo de ciudadanos cuyo esfuerzo personal ha cambiado para siempre la forma de vivir de los estadounidenses.
Una demanda judicial, la Alianza Abigail para un mejor acceso a fármacos experimentales contra Adrew von Eschenbach, sostiene que las leyes gubernamentales impidieron a Burroughs la obtención de medicamentos experimentales contra el cáncer, con posibilidad de salvarle la vida, violando así su derecho constitucional de defender su vida. El Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia dictaminó en agosto de 2007 en contra de esa reclamación, por lo que los demandantes se proponen apelar al Tribunal Supremo de los Estados Unidos. El desenlace final podría convertirse en una de las decisiones judiciales de mayor importancia y sin precedentes para la medicina, llegando a la cima de un conflicto que viene arrastrándose desde los inicios de la epidemia del sida. Por un lado, los pacientes terminales, que viven situaciones desgarradoras, reclaman el derecho de acceder a los fármacos todavía en fase de experimentación. Por otro, los científicos defienden el sistema estándar de regulación (una serie de ensayos clínicos que en total pueden durar unos 10 años) que viene utilizándose desde hace decenios para determinar la viabilidad de los medicamentos. Ambas partes velan por la vida de los pacientes, pero se contradicen en cuanto a cuál sea la mejor estrategia para alcanzar tan noble fin.

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