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  • Agosto 2013Nº 443
Apuntes

Astronomía

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Prever el próximo Cheliábinsk

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Durante los próximos años, la NASA reunirá grandes cantidades de datos sobre los objetos próximos a la Tierra (más conocidos por sus siglas inglesas, NEO), incluidos cometas y asteroides. Por desgracia, no parece fácil protegerse de un meteoroide como el que el pasado febrero sobrevoló la ciudad rusa de Cheliábinsk, en la que dejó más de un millar de heridos. Con sus 17 metros, aquel objeto era demasiado pequeño para haber sido detectado en un rastreo sistemático. Los buscadores de NEO suelen centrarse en objetos de mayor tamaño y potencialmente más peligrosos. Con todo, dado que los sucesos similares al de Cheliábinsk ocurren de media una vez al siglo, puede que para cuando caiga el próximo la humanidad ya cuente con técnicas más eficaces.

Desde hace unos diez años, el Sondeo Celeste Catalina constituye el principal proyecto dedicado a buscar objetos que transitan demasiado cerca de nuestro planeta. Gracias a un conjunto de tres telescopios que operan desde Arizona y Australia, esta iniciativa viene descubriendo unos 600 cuerpos celestes al año. Sus resultados han ayudado a la NASA a alcanzar el objetivo de catalogar el 90 por ciento de todos los objetos próximos de más de un kilómetro de diámetro.

El primero de los cuatro telescopios que integrarán el Sondeo Telescópico Panorámico y Sistema de Respuesta Rápida (Pan-STARRS), en Hawái, comenzó a funcionar hace poco. En términos del número de objetos detectados al año supone ya el segundo buscador de NEO más importante. Aunque debería facilitar el rastreo de asteroides de varios cientos de metros de diámetro, la mayoría de los objetos de menor tamaño seguirá quedando fuera de su alcance.

El Gran Telescopio para Rastreos Sinópticos (LSST), que se espera que entre en funcionamiento a finales de esta década en Chile, gozará de una capacidad de observación asombrosa. Con un diámetro de 8,4 metros y una cámara digital de tres gigapíxeles, podrá catalogar todos los cuerpos de más de 140 metros de longitud, lo que cumpliría con el próximo objetivo de la NASA.

El Sistema de Última Alerta de Impacto de Asteroides contra la Tierra (ATLAS), el cual debería entrar en servicio en 2015, se ha propuesto el objetivo de detectar objetos con la antelación suficiente para evacuar las áreas amenazadas. Sus diseñadores creen que este conjunto de telescopios situados en Hawái podrá identificar un asteroide de cincuenta metros de diámetro (con capacidad para arrasar una ciudad entera) una semana antes de su posible colisión contra nuestro planeta.

La Fundación B612, una institución sin ánimo de lucro, manifestó hace poco su propósito de construir Sentinel, un telescopio espacial que escudriñaría el sistema solar interior desde una órbita similar a la de Venus. Se lanzaría en 2018 y se centraría de inmediato en los asteroides más peligrosos. En un plazo previsto de cinco años y medio, identificaría el 90 por ciento de los objetos próximos a nuestro planeta cuyo radio sobrepasase los 140 metros.

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