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1 de Abril de 2008
Física de partículas

El próximo Colisionador Lineal

Para penetrar en la complejidad de las partículas de alta energía se necesita un colisionador electrón-positrón más potente.

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC), del CERN, cuya entrada en funcionamiento está muy cercana, marcará una nueva era de la física al extender la investigación de las partículas subatómicas a energías de magnitud sin precedente. Pero aun antes de las primeras colisiones de alta energía en el gigantesco anillo enterrado bajo la frontera franco-suiza, se trabaja ya en concebir un nuevo gran acelerador de partículas. Los físicos de partículas han propuesto un ingenio llamado Colisionador Lineal Internacional (ILC, International Linear Collider), instalación de más de 30 kilómetros de longitud en la que se harían chocar entre sí electrones y positrones a velocidades muy cercanas a la de la luz. (El positrón, e+, es la antipartícula del electrón, de masa igual y carga opuesta.)

Mucho más potente que los anteriores colisionadores electrón-positrón, el ILC proseguiría la investigación de cualquier hallazgo de peso del LHC. El LHC está diseñado para estudiar las colisiones entre protones; cada protón consta de un racimo de tres quarks enlazados por gluones (partículas en las que reside la interacción nuclear fuerte). Como los quarks y gluones de un protón se mantienen en constante interacción, la colisión protón-protón presenta una complejidad intrínseca. No es posible saber con certeza la energía de un quark en el momento de la colisión; resulta, por tanto, difícil determinar las propiedades de las nuevas partículas que produzca el impacto. El electrón y el positrón son, por el contrario, partículas fundamentales, no compuestas: el colisionador electrón-positrón permitirá, pues, conocer con gran precisión la energía liberada en cada choque. Esta posibilidad convertirá el ILC en un instrumento sumamente útil para la medición exacta de las masas y otras características de las partículas recién descubiertas.

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