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La tabla periódica

Símbolo de referencia en el campo de la química, la tabla ha estado siempre sometida a examen y debate.

© Theodore Gray 2007/www.periodictable.com

En síntesis

La tabla periódica constituye uno de los iconos más poderosos de la ciencia. Facilita la comprensión del modo en que los elementos químicos reaccionan entre sí y explica las propiedades que subyacen bajo esa reactividad.

Dos ideas fundamentales contribuyeron a la evolución del sistema periódico: las tríadas de elementos y la hipótesis de Prout. Mendeléiev publicó en 1869 su primera propuesta.

El concepto de elemento y la distribución de la tabla se han ido refinando conforme se ahondaba en la estructura atómica de la materia. Se debaten todavía las virtudes de las distintas formas de representar el sistema periódico.

Adorna las paredes de salas de conferencias y laboratorios en las universidades y en la industria. Constituye uno de los iconos más poderosos de la ciencia. Capta la esencia de la química con un diseño elegante. La tabla periódica facilita la comprensión del modo en que los elementos reaccionan entre sí y establecen enlaces químicos. Explica las propiedades que subyacen bajo esa reactividad.

El sistema periódico es tan fundamental, omnipresente y consabido en el estudio de la química, que, a menudo, se da por sentado. Un siglo después de la muerte del descubridor del sistema periódico, el químico ruso Dimitri Mendeléiev, ha llegado el momento de revisar los orígenes y la posición que ocupa en la actualidad esta clasificación química, convertida ahora en estándar. Hubo varios precursores del sistema periódico de Mendeléiev. Persisten los debates sobre cuál es la mejor manera de representar el sistema periódico y si existe un «modo óptimo» de hacerlo.

El sistema periódico de elementos se denomina así porque expresa gráficamente el modo en que se repiten, en intervalos regulares, ciertas propiedades de las sustancias químicas. En la tabla moderna de 117 elementos, cada uno se coloca en filas en orden creciente de número atómico (el número de protones del núcleo). Hay siete filas; cada una constituye un período. La longitud varía de un período a otro: el primero comprende dos elementos; los dos siguientes, ocho elementos cada uno; los dos pares de períodos restantes constan de 18 y 32 elementos, respectivamente.

Las columnas constituyen grupos (hay en total 18); abarcan elementos con un comportamiento químico semejante, lo que guarda relación con el número de electrones de la capa externa de los átomos, o capa de valencia. Así, a todos los elementos del grupo 17, los halógenos, les falta un electrón para completar su capa de valencia, por eso todos tienden a adquirir electrones durante las reacciones químicas y forman ácidos con el hidrógeno.

Los clásicos

Muchos han sido los cambios que ha sufrido la tabla periódica desde que Mendeléiev publicó en 1869 su primera propuesta, que mostraba 8grupos, 12 filas y 66 elementos. Pero la tabla de Mendeléiev no surgió de la nada. Dos ideas fundamentales contribuyeron a la evolución del sistema periódico: las tríadas de elementos y la hipótesis de Prout; según esta, el peso atómico de los elementos debía ser múltiplo entero del peso atómico del hidrógeno, el más ligero de todos.

 

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