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  • Investigación y Ciencia
  • Marzo 2018Nº 498

Astrofísica

Una nueva imagen del universo violento

El telescopio espacial Fermi ha completado el primer mapa celeste de fuentes de muy alta energía. El logro guiará la astronomía de rayos gamma durante los próximos años.

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El cielo nocturno con el que estamos más familiarizados, el que podemos apreciar a simple vista, está compuesto principalmente por la Luna, algunos planetas como Venus y Júpiter, y numerosas estrellas que abarcan un amplio abanico de brillos y colores. En general, todos estos astros se hallan en nuestro entorno cósmico más cercano, lugares relativamente tranquilos de la Vía Láctea.

Sin embargo, el universo es rico en objetos astronómicos mucho más exóticos, situados en los ambientes más extremos y agitados no solo de nuestra galaxia, sino del cosmos en su totalidad. Algunos ejemplos nos los proporcionan las supernovas, las estrellas de neutrones o los agujeros negros supermasivos que habitan en galaxias distantes. Los fenómenos físicos que tienen lugar en estos entornos (fenómenos que podemos denominar «violentos») generan ingentes cantidades de un tipo de luz que nuestros ojos no pueden ver: rayos gamma, la forma de radiación electromagnética más energética que existe.

Por fortuna, desde hace varias décadas disponemos de los medios técnicos necesarios para abrir esta nueva ventana al universo; dispositivos que funcionan como «gafas» para observar un cielo al que no estamos habituados y que de otro modo nunca podríamos ver. Uno de esos instrumentos es el telescopio espacial Fermi. Lanzado por la NASA hace ahora diez años, este observatorio fue diseñado para estudiar las fuentes astrofísicas de rayos gamma y los procesos físicos que dan lugar a estas emisiones de alta energía. Fermi es, hasta hoy, el instrumento espacial más potente y el que más resultados ha obtenido en este ámbito de la astronomía. Gracias a él, ese cielo violento que no podemos apreciar a simple vista nos es cada vez más familiar.

En estos años, y entre otros muchos hallazgos, Fermi ha detectado más de 3000 fuentes que emiten rayos gamma con energías del orden del gigaelectronvoltio (GeV), el 90 por ciento de las cuales eran desconocidas con anterioridad (un gigaelectronvoltio equivale a un millón de veces la energía de los rayos X empleados en medicina, o mil millones de veces la energía de un fotón visible). Estos resultados han permitido descubrir nuevos objetos y estudiar otros ya conocidos desde una nueva perspectiva.

Hace poco, ese impresionante catálogo de fuentes violentas se ha ampliado. Una serie de mejoras en el sistema de análisis y procesamiento de datos (mejoras equivalentes a haber renovado la instrumentación del telescopio, pero sin los costes que implican las actualizaciones en el espacio) nos han permitido ampliar su capacidad de detección hasta las decenas de GeV. En 2016 se publicó el primer mapa del cielo a energías superiores a los 50 GeV, el cual incluía 360 fuentes cósmicas de alta energía. Y, el año pasado, Fermi completó el primer cartografiado a energías de más de 10 GeV, con 1556 fuentes. Como veremos, esta nueva imagen del firmamento no solo nos está ayudando a entender mejor algunos de los fenómenos más extremos del universo, sino que será de vital importancia para la astronomía de las próximas décadas.

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