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1 de Febrero de 2016
ETOLOGÍA

El lenguaje cromático de la lagartija roquera

La capacidad de visión en el ultravioleta y una rica coloración de la zona ventrolateral configuran el sofisticado sistema de comunicación de esta especie.

La garganta es la parte donde la superficie ventral resulta más visible para otros congéneres. Cuando se comunican entre sí, los animales distienden esta zona o levantan la cabeza para exhibir su coloración. [JAVIER ÁBALOS]

Tendemos a pensar erróneamente que los animales perciben el mundo que los rodea de la misma manera que nosotros. Sin embargo, cada especie vive inmersa en un mundo sensorial propio y distinto del de otras. Las lagartijas, por ejemplo, poseen un complejo sistema de visión que les permite percibir colores en la luz ultravioleta. Estudios recientes demuestran que esa capacidad favorece la comunicación entre individuos, basada en un refinado código de manchas corporales.

La lagartija roquera (Podarcis muralis, Lacertidae) abunda en el Pirineo oriental, y su comportamiento puede estudiarse fácilmente en los muros de piedra de campos abandonados. Sus manchas de colores en los flancos y el vientre resultan importantes para interactuar con sus congéneres, mientras que la coloración críptica del dorso dificulta su detección por parte de los depredadores.

Las manchas azules que observamos en los flancos reflejan, en realidad, la luz en el espectro ultravioleta (UV). Las coloraciones detectadas en este espectro combinadas con las percibidas en el espectro visible, como el blanco, el amarillo o el naranja del vientre, hacen a los animales más llamativos a ojos de sus semejantes. Las tonalidades del vientre pueden variar dentro de una misma población, donde a veces coexisten individuos con distintas coloraciones, denominados morfos.

Nuestra investigación se centra en explorar la función comunicativa de las manchas corporales en las interacciones sociales. Sabemos que la coloración azul-UV de los machos guarda relación con su condición física y con la fuerza de mordida, por lo que podría informar a otros machos sobre su capacidad para la lucha. Los que poseen vientre naranja tienden a perder los combates. Además, los machos y hembras con la misma coloración tienden a asociarse entre sí, por lo que parece que el morfo influye en la elección de pareja. Entender las señales cromáticas nos dará una información valiosa sobre cómo los organismos utilizan la comunicación para lidiar con las presiones selectivas a las que se ven sometidos en un entorno social muy competitivo.

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