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Rostros huecos de mirada penetrante

Las máscaras de yeso con el rostro esculpido hacia el interior parecen seguirnos
con la mirada. ¿A qué se debe?

Mirada vigilante: Quien pase de izquierda a derecha al lado de esta máscara hueca —prácticamente irreconocible como tal— de Ludwig van Beethoven se sentirá perseguido por su mirada. [CORTESÍA DEL AUTOR]

Se cuenta que la Gioconda sigue con la mirada a quienes la contemplan. Dicho efecto se ha atribuido al ligero estrabismo de la Mona Lisa, pero no es en absoluto exclusivo del célebre retrato. Se da también cuando el personaje mira directamente a la cámara (o a los ojos del pintor) en el momento adecuado. Sin embargo, las vivencias más impactantes de este tipo las encontraremos en algunos objetos tridimensionales.

En 1984, mientras recorría la exposición Phänomena de Zúrich, donde se presentaban fenómenos y divertimentos científico-técnicos de todo tipo, de pronto algo me extrañó. Expuestos en una vitrina, unos rostros de yeso de mirada penetrante parecieron volverse hacia mí; a pesar de que, todo lo más, los estaba viendo con el rabillo del ojo.

Me detuve y me uní a otros visitantes que comentaban el sorprendente fenómeno. Entonces me di cuenta de que los supuestos bustos de yeso no eran tales. Se trataba de rostros huecos, esculpidos hacia dentro. Algunos de los allí presentes hablaban de un truco holográfico para explicar la ilusión, pero sin poder precisar qué querían decir con ello. Pronto quedó claro, sin embargo, que los efectos holográficos no tenían nada que ver.

¿Cómo se generaba entonces aquella ilusión? Para entenderlo, primero hemos de aclarar por qué percibíamos una forma cóncava, esculpida hacia dentro, como si se tratase de un rostro convexo, con estructuras salientes. Para comprobar este efecto basta con tomar una máscara de plástico con agujeros para la boca, la nariz y los ojos, y colocarla a la altura de nuestra mirada. Si observamos su lado hueco desde una cierta distancia o con un ojo cerrado, no podremos evitar verla como saliente. Y, si pasamos a su lado, experimentaremos la contradictoria sensación de vernos perseguidos por la mirada de una máscara sin ojos.

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