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1 de Marzo de 2016
Comportamiento animal

La cría cooperativa en las cornejas

Esta conducta es propia de las poblaciones ibéricas, cuyos jóvenes permanecen largo tiempo en su territorio natal.

Una corneja emite reclamos desde una posición elevada. La defensa del territorio es una de las tareas en la que cooperan los miembros de la familia. [CLAUDIA WASCHER]

La corneja negra (Corvus corone corone) es un ave de mediano tamaño muy común en zonas abiertas y agrícolas de Europa. Como la mayor parte de las aves, suele reproducirse en parejas monógamas y sus crías se independizan por completo pocas semanas después de abandonar el nido. En la península ibérica, sin embargo, las cornejas se comportan de una forma muy diferente. Los jóvenes pueden tardar hasta cuatro años en alejarse del territorio natal. Mientras, se quedan a vivir con sus progenitores y forman una familia estable a la que ocasionalmente se unen parientes lejanos nacidos en otros territorios. En estos grupos, que pueden llegar a contar con hasta nueve miembros, los individuos no reproductores, llamados ayudantes, se dedican a colaborar en las tareas de cuidado de los nuevos polluelos, llevando comida al nido y defendiendo el territorio de los intrusos y potenciales depredadores.

La cría cooperativa ocurre en el 8 por ciento de las especies de aves y es especialmente frecuente entre los córvidos. Este comportamiento aparentemente altruista ha representado durante mucho tiempo un rompecabezas para los biólogos evolutivos. Si la selección natural «premia» a los que dejan mayor descendencia, ¿por qué persisten los ayudantes, cuyo cometido es aumentar el éxito reproductor de otros a costa del suyo propio? La respuesta a esta paradoja radica en la teoría de la selección por parentesco, la cual plantea que los individuos pueden dejar copias de sus propios genes en las siguientes generaciones tanto procreando ellos mismos como aumentando el éxito reproductor de parientes cercanos, con los que comparten un amplio porcentaje de genes [véase «Animales que renuncian a la reproducción», por Peter M. Buston y Marian Y.L. Wong; Investigación y Ciencia, febrero de 2016].

Las predicciones de la selección por parentesco se cumplen por completo en la corneja negra. Los ayudantes asisten solo a parientes cercanos y aumentan de manera notable su éxito reproductor. Pero ¿por qué tal conducta se da solo en la península ibérica y no en el resto de las poblaciones europeas? La respuesta la hallamos en el ambiente. Nuestro grupo ha comprobado que las cornejas ibéricas defienden sus territorios durante todo el año. Para los individuos jóvenes e inexpertos, permanecer en el territorio natal supone un mejor acceso a unos recursos que los adultos se encargan de defender. Ese fuerte incentivo para «quedarse en casa» crea las condiciones para que, a la primavera siguiente, se produzca la cría cooperativa. En las poblaciones europeas, en cambio, los adultos dejan sus territorios al final de la época de reproducción para juntarse en grandes bandos que forrajean en zonas comunes. A sus hijos, por lo tanto, no les queda más remedio que hacer lo mismo, ya que el territorio natal no ofrece ningún atractivo especial. Estos movimientos dispersivos rompen precozmente la relación paternofilial, lo que hace imposible la cooperación en las siguientes temporadas de cría.

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