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1 de Marzo de 2016
Evolución

La vertiginosa evolución de los cíclidos

Estos peces han experimentado un proceso de especiación asombroso. Nuevas investigaciones están revelando los rasgos de su genoma que han facilitado esta espectacular diversificación.

La variedad de cíclidos que habita en las aguas del lago Victoria es asombrosa. El medio millar de especies que acoge el lago (algunas de las cuales se ilustran aquí) podrían haber surgido en los últimos 15.000 años, un lapso de tiempo extraordinariamente breve. [JACK UNRUH]

En síntesis

Los peces cíclidos son una de las familias de vertebrados más diversas que se conocen, con más de 2500 especies.

La reciente secuenciación del genoma de varios cíclidos ha comenzado a aportar pistas sobre su asombrosa diversificación.

El genoma de estos peces exhibe rasgos singulares que podrían haber acelerado la evolución del grupo.

Otras peculiaridades del genoma podrían explicar su tendencia a desarrollar de modo independiente las mismas adaptaciones una y otra vez.

El lago Victoria es el laboratorio viviente que acoge uno de los mayores experimentos de la evolución. Lo que comenzó en sus aguas como un linaje propio de la familia de los cíclidos ha dado origen, desde entonces, a un profuso abanico de formas. A semejanza de los célebres pinzones de Darwin, cuyos picos de diversa talla y forma aprovechan los variados recursos alimentarios que ofrecen las Galápagos, estos cíclidos encarnan un ejemplo arquetípico de lo que los biólogos llaman radiación adaptativa, el fenómeno por el que un linaje engendra numerosas especies adaptadas a un mosaico de nichos ecológicos. Pero los cíclidos del lago Victoria superan con creces a los pinzones en un aspecto: la asombrosa velocidad con la que se han diversificado. El medio millar largo de especies que nada en sus aguas, y solo en ellas, ha surgido en los últimos 10.000 o 15.000 años (un abrir y cerrar de ojos en la escala geológica) frente a los millones de años que precisaron las 14 especies de pinzón.

El lago Victoria no es el único hogar de los cíclidos. Otros lagos y ríos tropicales de África, América y el extremo del subcontinente indio albergan especies autóctonas de esta familia. En total, se calcula que la integran más de 2500 especies. Algunos, como las tilapias, se crían en granjas piscícolas y constituyen uno de los pescados más importantes del mundo. Muchos otros, como los óscar y los peces ángel, son muy apreciados por los acuariófilos por su belleza y hacen gala de variados rituales de cortejo y cuidados parentales. Numerosas especies aguardan una descripción formal. Los cíclidos comparten los lagos con otros tipos de peces, pero solo ellos han logrado diversificarse tanto y tan rápido. Ningún otro grupo de vertebrados puede rivalizar con ellos en abundancia de especies y en variedad de formas, colorido y comportamiento. Pero, al mismo tiempo, la evolución se ha repetido a sí misma varias veces en la familia: en una tendencia curiosa, ciertas adaptaciones han aparecido de modo simultáneo en distintos linajes de cíclidos.

A varios científicos nos cautivan desde hace muchos años las múltiples formas adoptadas por los cíclidos y nos hemos preguntado por los factores que han permitido semejante diferenciación. Los últimos avances en las técnicas de secuenciación genómica han permitido escudriñar su ADN en busca de pistas sobre su evolución, pero el rompecabezas de la diversidad de los cíclidos no está resuelto, ni mucho menos. No obstante, han aflorado algunas peculiaridades del genoma que podrían haber desatado la fulgurante diversificación y, al mismo tiempo, la aparición reiterada de ciertos rasgos. El estudio de la base genética del extraordinario éxito de este grupo de peces está arrojando luz sobre los engranajes mismos de la evolución, lo cual ayudará a desvelar los orígenes de todo tipo de especies.

Diferentes pero iguales
Para obtener una visión clara de la asombrosa diversidad de los cíclidos es preciso pensar en las formas del lago Victoria y de los otros dos lagos donde tuvieron lugar las grandes radiaciones de cíclidos de África oriental: el lago Malawi, que tal vez albergue entre 800 y 1000 especies, y el Tanganica, con su cuarto de millar de especies de los linajes más antiguos de los cíclidos, una de las cuales colonizó los otros dos lagos más jóvenes y propició las radiaciones en su seno. Estos cíclidos exhiben todas las tonalidades del arco iris y su tamaño varía desde escasos centímetros hasta un metro de longitud. Y han desarrollado adaptaciones para devorar cualquier cosa comestible de su entorno. Los raspadores de algas poseen dientes planos como los incisivos humanos para roer el nutritivo tapiz verde que recubre las rocas sumergidas; los insectívoros están dotados de dientes largos y puntiagudos para capturar presas en las grietas de las rocas; los piscívoros despliegan sus enormes mandíbulas extensibles para engullir en milisegundos a los incautos. Estas son solo algunas de las grandes categorías de especialización. Así, entre los raspadores de algas hallamos algunos que se han adaptado a alimentarse en el rompiente de las olas, otros a rebuscar en ciertos montones de rocas concretos, y otros que mordisquean los tapices de algas solo en determinados ángulos o solo los compuestos por un tipo de alga.

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