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Fin de la era del petróleo barato

El declive de la producción global de crudo empezará antes de lo que se cree; con toda probabilidad, sin que pasen 10 años.
Las repentinas subidas de precio de 1973 y 1979 abrieron los ojos al mundo industrializado sobre su dependencia de un crudo barato. Primero los precios se triplicaron en respuesta al embargo árabe y luego volvieron a duplicarse cuando Irán destronó a su Shah. Las economías más poderosas se vieron así abocadas a una recesión. Varios analistas vieron en esas crisis un mundo a punto de quedarse sin petróleo. Se equivocaron.
Sus predicciones apocalípticas fueron reacciones emocionales y políticas. Los expertos sabían, ya entonces, que tales pronósticos carecían de base. Unos años antes se habían descubierto enormes campos en la vertiente norte de Alaska y bajo las aguas del mar del Norte, cerca de la costa europea. Hacia 1973 el mundo había consumido, de acuerdo con las mejores estimaciones, alrededor de un octavo de su riqueza en crudo accesible. Dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) los cinco miembros de Oriente Medio convinieron en subir los precios, no porque hubiera peligro de escasez, sino porque habían decidido hacerse con el 36% del mercado. Más tarde, cuando la demanda cayó y el flujo de petróleo fresco procedente de Alaska y del mar del Norte debilitó la presión ejercida por la OPEP, los precios se desplomaron.

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