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Descubrimiento europeo de la flora americana

Diluida primero en la eclosión de hallazgos europeos y asiáticos, la botánica de las Indias occidentales va asentándose poco a poco hasta adquirir, a finales del XVI, un lugar preeminente.

Cuando Francisco Hernández, protomédico general de las Indias, islas y tierra firme del mar Océano, escribe desde México a Felipe II, en los años setenta del siglo XVI, "que ni habrá necesidad de traer a las Indias medicinas de España ni a España de Alejandría", no estaba empleando una figura retórica. Desde hacía mucho tiempo, Alejandría constituía el mercado de Oriente que abastecía de especias, medicinas y perfumes a Europa. De Alejandría llegaban a Venecia, centro principal de distribución por Italia y el resto del continente.

Pero lo que fue monopolio casi absoluto había sido roto, a principios de siglo, con el descubrimiento portugués de la ruta hacia las Indias orientales. Desde la presencia lusitana en Ceuta, en 1415, el empeño de Enrique el Navegante se caracterizó por la penetración en Africa, continua a lo largo de la costa occidental, que culmina en 1469 al alcanzar la línea del Ecuador. Diogo Câo llega más allá de la desembocadura del Congo y Bartolomeu Días dobla el cabo de Buena Esperanza en 1488. Diez años más tarde, Vasco de Gama, remontando la costa oriental africana, arriba a la India. Entre 1500 y 1512, los portugueses dominan enclaves decisivos de la ruta de la especiería, tras la conquista de las islas Célebes, Molucas y Timor.

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