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1 de Diciembre de 2011
Patentes

Control de la temperatura

Control de la temperatura en el cuerpo de los mamíferos: en la década de los noventa, Dennis Grahn y H. Craig Heller, biólogos de la Universidad Stanford, descubrieron una nueva forma de tratar una dolencia, la hipotermia postanestésica.
CORTESÍA DE LA OFICINA DE PATENTES Y REGISTROS DE EE.UU.
Control de la temperatura en el cuerpo de los mamíferos: en la década de los noventa, Dennis Grahn y H. Craig Heller, biólogos de la Universidad Stanford, descubrieron una nueva forma de tratar una dolencia, la hipotermia postanestésica. Debido a esta enfermedad, los pacientes que se recuperan de los efectos de la anestesia sufren tanto frío que pueden pasar hasta una hora tiritando. Ello ocurre, en parte, porque la anestesia reduce la capacidad del cuerpo para controlar la temperatura. Aplicar calor al enfermo no siempre ayuda, por lo que Grahn y Heller decidieron aumentar el volumen de sangre que fluía hacia las manos de los pacientes y, después, suministrar calor a esa misma zona. «Las personas se recobraban al cabo de diez minutos», afirma Grahn. ¿A qué se debía? Los investigadores acababan de toparse con una característica de la biología de los mamíferos que podría aprovecharse en numerosas situaciones, incluidas aquellas en las que lo que se precisa es enfriar el cuerpo. Por ejemplo, para aumentar la resistencia atlética, ya que el sobrecalentamiento constituye uno de los principales factores que limitan el rendimiento físico.
Para regular la temperatura, una estrategia que adopta nuestro cuerpo consiste en controlar el flujo sanguíneo que llega a zonas epidérmicas especializadas y sin vello, como las palmas de las manos, las mejillas, la nariz y las plantas de los pies. Debajo de la piel de esas áreas se encuentran estructuras vasculares únicas, diseñadas para hacer llegar grandes volúmenes de sangre a la superficie. Cuando el cuerpo necesita liberar calor, expande los vasos sanguíneos y aumenta la cantidad de sangre que llega a dichas regiones, con lo que expulsa calor a través de la piel. Si lo que se necesita es conservar la temperatura, se restringe el flujo sanguíneo hacia esas zonas.
La patente con número 7.947.068 de la oficina estadounidense ofrece diversas formas para controlar tales procesos. Una de ellas ya está siendo utilizada por el equipo de fútbol americano de los Cuarenta y Nueve de San Francisco: los jugadores introducen sus manos en un dispositivo, del tamaño de una tetera, que crea un cierre hermético en torno a la muñeca; después, el «guante» hace que fluya sangre hacia la palma de la mano y la enfría, lo que conlleva una reducción general de la temperatura del cuerpo. El artilugio puede utilizarse en cualquier momento de un partido y solo necesita unos minutos para funcionar. Los ensayos, según Grahn, han mostrado que estos dispositivos pueden triplicar el rendimiento atlético.

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