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Madre con escuela, bebé con vida

La mortalidad infantil disminuye a la par que aumenta la escolarización de la mujer.
©WIKIMEDIA COMMONS/YANN/CREATIVE COMMONS 3.0
Las instituciones sanitarias llevan años volcando recursos para prevenir la mortalidad infantil; pero los datos sobre la eficacia de estas medidas son, a escala mundial, más bien escasos. Se ha detectado ahora una correlación: la mortalidad infantil desciende en proporción al número de años de escolarización de la población femenina. Esta ley es válida para los países ricos y para los pobres, como se aprecia en la gráfica: todas las líneas son ascendentes. Tanto si el incremento de escolarización parte de valores elevados (de 10 a 11 años, por ejemplo) como de niveles bajos (de uno a dos), la mortalidad infantil decae (las líneas se hacen más delgadas). En promedio mundial, la educación explica un 51 por ciento de tal declive --es, con mucho, el parámetro de mayor peso-- según un estudio realizado por el estadounidense Instituto de Metrología y Valoración de la Salud. Parece que las mujeres con una educación más completa exhiben mayor acierto en las decisiones relativas a la salud, la nutrición, la inmunización y los métodos anticonceptivos.

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