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¿Quién gira alrededor de quién?

Los modelos planetarios de Tycho Brahe y de Copérnico no se diferenciaban tanto; al menos, mientras ignoremos las fuerzas causantes del movimiento.

NORBERT TREITZ, SPEKTRUM DER WISENSCHAFT

Tyge Ottesen Brahe fue el último gran astrónomo que hubo de ingeniárselas sin telescopio. Nació en 1546, en la población entonces danesa de Schonen (hoy en el sur de Suecia). Estudió en Rostock. A los veinte años, perdió parte de su nariz en un duelo, motivo por el que a menudo aparece retratado con una de sus prótesis metálicas. Federico ii hizo erigir para él los observatorios de Uranienborg y Stjerneborg, en la pequeña isla de Hven. Allí consiguió, gracias a un cuadrante mural, medidas astronómicas con una precisión de dos minutos de arco, algo jamás logrado hasta entonces y equivalente a casi una décima parte del diámetro aparente del disco lunar. Pero Federico ii murió en 1599, y a su sucesor no le sobraba dinero para financiar actividades astronómicas —y astrológicas—. Brahe emigró a Praga, a la corte de Rodolfo II, quien comenzó a construir un observatorio para él. Sin embargo, el astrónomo falleció en 1601, por lo que jamás vio finalizar las obras. Con todo, las mediciones de Brahe constituyeron la base que permitió a Johannes Kepler realizar los complicados cálculos para derivar las trayectorias elípticas de los planetas. Con ello puso fin a la concepción circular del cosmos, imperante hasta entonces.

Hoy en día, el apellido Brahe y el nombre helenizado Tycho se relacionan, además de con dichas mediciones y con la supernova que observó en 1572, con su modelo de órbitas planetarias. Si nos retrotraemos a su época, podemos contemplar su sistema planetario como una solución poco entusiasta para reconciliar la imagen ptolemaica del mundo con la idea antitética de Nicolás Copérnico, quien pocos decenios antes había propuesto situar el Sol en el centro del universo.

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