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WIKIMEDIA COMMONS/Nephrons/CC BY-SA 3.0

Hace años que se afirma que el «colesterol bueno», o lipoproteínas de alta densidad (HDL, por sus siglas en inglés), podría no ser tan bueno. Un estudio reciente demuestra, de hecho, que cierta subclase de HDL resultaría perjudicial al aumentar el riesgo de cardiopatía isquémica.

La causa de ello residiría en una pequeña proteína proinflamatoria, la apolipoproteína C-III (apoC-III). Su presencia en la superficie de las HDL podría casi doblar el riesgo de cardiopatías en hombres y mujeres sanos, según Frank Sacks, catedrático de prevención de dolencias cardiovasculares en la Escuela de Salud Pública de Harvard y autor principal de un estudio publicado en el número de abril del Journal of the American Heart Association. En el estudio se descubrió también que las HDL sin apoC-III conferirían una protección especial al corazón. Diversas investigaciones ya habían demostrado que las LDL (lipoproteínas de baja densidad, o «colesterol malo») con apoC-III en su superficie resultaban particularmente dañinas, al aumentar la frecuencia de formación de placas en las arterias. Pero, según Sacks, este es el primer estudio prospectivo a gran escala con participantes sanos donde se pone de manifiesto que la presencia de apoC-III en las HDL ejercería un efecto similar.

Los científicos examinaron muestras de sangre de 572 mujeres en el Estudio de Salud de Enfermeras y de 699 hombres en el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud, dos de las mayores investigaciones a largo plazo sobre los factores que afectan la salud de hombres y mujeres. Tras realizar entre 10 y 14 años de seguimiento, documentaron 634 casos de cardiopatía isquémica, que compararon con participantes control en cuanto a la edad, tabaquismo y fecha de obtención de la muestra sanguínea. Después de realizar los ajustes pertinentes para tener en cuenta esos factores y otros factores de riesgo cardiovascular relacionados con el estilo de vida, descubrieron que la presencia de HDL con apoC-III aumentaba el riesgo en casi el doble. Los hombres y mujeres cuyos niveles de HDL con apoC-III se hallaban en el 20 por ciento superior presentaban un 60 por ciento más de riesgo de sufrir cardiopatías que los del 20 por ciento inferior.

Sacks afirma que las técnicas empleadas por su equipo para medir la concentración de las dos subclases de HDL, que están siendo patentadas por Harvard, podrían dar lugar a pruebas más precisas para evaluar el riesgo de cardiopatías y la respuesta al tratamiento. Además, los resultados, si se corroboran en su estudio y en otros en curso, incentivarían el desarrollo de medicamentos que actuarían sobre las subclases de HDL, con el fin de aumentar los niveles de HDL sin apoC-III y reducir los de HDL con esta sustancia. Pero aún hay mucho que aprender sobre las HDL y sobre cómo actúan, afirma Nilesh Samani, de la Universidad de Leicester y coautor de un estudio que ha demostrado que una elevación de las HDL podría no afectar el riesgo de cardiopatías.

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