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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Diciembre 2012Nº 435

Altas energías

La búsqueda experimental del bosón de Higgs en el LHC

Producción y detección de una partícula esquiva.

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El descubrimiento de la nueva partícula constituye el epílogo de un proceso complejo. Para entender las pruebas que delatan su existencia y calibrar hasta qué punto sus propiedades se corresponden con las esperadas del bosón de Higgs, hemos de recorrer los pasos dados por este proyecto.

En primer lugar, los experimentos deben llevarse a cabo en un ambiente controlado, como el que proporciona el Gran Colisionador de Hadrones (LHC). Dado que la partícula que deseamos producir posee una gran masa (si bien la teoría no predice su valor concreto), necesitamos que la energía de las colisiones sea lo más elevada posible. El LHC hace chocar protones con una energía de 8 teraelectronvoltios en cada colisión. Sin embargo, no toda esa energía se emplea en generar bosones de Higgs, ya que en los procesos implicados solo participan algunos quarks o gluones (los elementos que componen el protón), los cuales únicamente transportan una pequeña fracción de la energía total. De hecho, la producción de un bosón de Higgs ocurre con muy poca frecuencia: una vez por cada 65.000 millones de colisiones.

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