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  • Octubre 2010Nº 409
Apuntes

Geología

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Breve historia de la tectónica de placas

La deriva continental tiene como origen las altas temperaturas del interior de la Tierra. Ese calor procede en parte de las desintegraciones radioactivas en su interior, pero también es un remanente de la formación del planeta.

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La idea de una deriva continental fue postulada por Alfred Wegener y recogida en 1915 en su obra El origen de los continentes y los océanos. Aunque existían algunos indicios a su favor, en un principio la mayoría de los geólogos se mostraron escépticos, ya que no se conocía ningún mecanismo plausible que explicase el movimiento de grandes masas de tierra a través del océano.
El concepto moderno de placas tectónicas móviles fue propuesto en 1962 por Harry H. Hess, de la Universidad de Princeton. Hess había sido capitán de un carguero militar estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial; durante sus viajes, había utilizado el sónar del barco para elaborar un mapa del fondo del Pacífico. Defendió la hipótesis de que la totalidad de la corteza terrestre, tanto la oceánica como la continental, se desplazaba sobre el manto como consecuencia de la convección en éste. La corteza se formaría en las dorsales oceánicas, lugares en los que emerge y solidifica el magma, y la corteza ya existente se hundiría en las fosas oceánicas en los procesos conocidos como subducción de placas.
Las ideas de Hess fueron aceptadas por la comunidad científica después de que algunos estudios hallasen que el magnetismo de las rocas del fondo marino se ajustaba a sus predicciones: el campo magnético terrestre, cuya polaridad se invierte cada cientos de miles de años, deja su huella en la roca a medida que ésta solidifica, lo que provoca la formación de bandas magnéticas alternas y paralelas a las dorsales oceánicas.
Así pues, la deriva continental tiene como origen las altas temperaturas del interior de la Tierra. Ese calor procede en parte de las desintegraciones radioactivas en su interior, pero también es un remanente de la formación del planeta. De hecho, se estima que, hace unos 3000 millones de años, el calor emergente debía ser el doble que en la actualidad. Ello ocasionaba numerosas erupciones de magma y fragmentaba la litosfera primitiva en múltiples placas de pequeño tamaño. Puede que los primeros continentes no fuesen mucho mayores que Islandia. Probablemente, también se pareciesen a la isla en otros aspectos: a lo largo de unos 16 millones de años, Islandia (abajo) se ha ido formando sobre uno de los puntos de acumulación de magma de la dorsal mesoatlántica.

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