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  • Octubre 2010Nº 409
Ciencia y sociedad

Física de altas energías

Colisión de filosofías

Una nueva forma de rebuscar partículas en los residuos de un acelerador.
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Tras un primer intento fallido a finales de 2008, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN, en Ginebra, inició sus operaciones en diciembre de 2009. No sabemos si el LHC terminará o no por escupir materia oscura, agujeros negros microscópicos u otros resultados exóticos. Pero, en cualquier caso, determinar qué será exactamente lo que se obtenga será una tarea harto difícil. A este respecto, existe actualmente un controvertido debate acerca de cómo interpretar los futuros datos.
El LHC y otros aceleradores, como el Tevatrón, del Fermilab, en Batavia (Illinois), impulsan protones y otras partículas hasta una velocidad cercana a la de la luz y luego las hacen chocar. Gracias a la fórmula E=mc2 de Einstein, parte de la energía de la colisión se convierte en partículas "exóticas" que, casi inmediatamente, se descomponen para formar cientos de partículas más conocidas. Los enormes detectores del LHC registrarán el paso de estos residuos, recogiendo datos a una velocidad asombrosa, equivalente a un CD-ROM por segundo.

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