Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

La verdadera corona solar

Durante años, ciertos efectos visuales y una mala interpretación de las imágenes de la corona solar han confundido a los astrónomos sobre el origen y las propiedades del viento solar.

cortesia de massimiliano latanzzi y sociedad americana de astronomia (aas)/American Scientist

La luz blanca de la corona solar, un halo luminoso que aparece durante los eclipses, ha cautivado siempre al ser humano. A pesar de la larga historia de observaciones y registros de este curioso fenómeno, no fue hasta 1860 cuando se identificó la corona con la atmósfera del Sol. Ello marcó el inicio del estudio científico de la atmósfera solar. A día de hoy resulta curioso pensar que serían necesarios 150 años de investigación para completar la comprensión del fenómeno. Pero más extraña es aún la historia sobre el modo en que nuestra percepción psicológica de un objeto puede influir de manera inconsciente en su estudio científico.
Una visión eclipsada: No deja de ser irónico que un eclipse total revele tantos detalles importantes sobre la estructura solar. Durante un eclipse se hacen visibles los rasgos más tenues que rodean la estrella: la corona solar. Los estudios de la corona de luz blanca que aparece durante los eclipses pueden agruparse en tres períodos. En el primero, durante la segunda mitad del siglo xix, las observaciones a simple vista se vieron acompañadas por fotografías sólo en ocasiones puntuales. Sobre las primeras existen informes detallados, así como dibujos y grabados cuya fidelidad dependía de la destreza de los astrónomos y artistas, y de los encargados de reproducir esas ilustraciones. En su libro La corona solar, de 1996, Donald Billings escribe:
"[...] los últimos 60 años del siglo xix marcaron el verdadero comienzo del estudio científico de la corona. Se reconoció que la misma constituye un objeto digno de estudio y a él se aplicaron todas las técnicas conocidas para el análisis de la luz (fotografía, fotometría, espectroscopía y polarimetría). No obstante, la técnica que en este período alcanzó la perfección fue la observación visual. Esta se realizó con tanto entusiasmo y fue referida con tanta elocuencia que, a día de hoy, aquellos de nosotros que dependemos de la fotografía para su estudio hemos de volver a los escritos del siglo xix si queremos encontrar palabras que describan la corona."

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.