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1 de Agosto de 2017
Reseña

Herón de Alejandría

Teoría aplicada a la ingeniería mecánica.

THE BAROULKOS AND THE MECHANICS OF HERON
Dirigido por Giuseppina Ferriello, Maurizio Gatto y Romano Gatto
Leo S. Olschki, 2016

Herón de Alejandría floreció a mediados del siglo I de nuestra era, aunque no sabemos nada sobre su vida aparte de los escritos que se le atribuyen. Se subraya, como un gran adelanto propio, la invención de una máquina que lleva su nombre: una suerte de turbina primitiva de reacción en la que una corriente emitida por dos bocas en dirección opuesta provocaba una rotación. La investigación reciente muestra que conoció toda la matemática de su tiempo. Sus libros Neumática y Mecánica revelan un ejercicio constante de la enseñanza de física. Estas y otras obras repasan el estado de la mecanización en sus días: bombas, sifones, máquina de acuñar moneda e instrumentos de inspección. Escribió también sobre autómatas, óptica y propagación de la luz.
 
Los tres libros de la Mecánica contienen la primera teoría sistemática de las máquinas simples y compuestas en la historia de la ciencia, así como otras muchas materias notables sobre mecánica teórica y práctica, incluidas tres teorías interesantes y desconocidas de Arquímedes. Este tratado comenzó a circular entre investigadores occidentales a través de un manuscrito árabe descubierto por Camille Carra de Vaux, quien lo publicó junto con su traducción francesa en 1893, Les mécaniques ou l’élévateur de Héron d’Alexandrie. Este orientalista fue el primero en dar un fuerte impulso a los estudios sobre Herón. Partía del manuscrito árabe de Qusta ibn Luqa al-Baalbakki, la versión más completa de la Mecánica de Herón. La pieza fue compilada en torno a 1445 e introducida en Europa por Jacob Gohl (Golius), profesor de matemáticas y árabe en Leiden. Golius había traducido el manuscrito al latín; la traducción del primer capítulo concerniente al Baroulkos se había publicado póstumamente por Anton Brugmans en Gotinga en 1785.
 
Tras el trabajo de Carra apareció una edición crítica en lengua alemana, preparada por Ludwig Leo Nix (1900). Sus fuentes fueron el manuscrito de Leiden, otro de Constantinopla, otro del Museo Británico de Londres y un cuarto de El Cairo. Hasta el presente la edición de Nix era la única edición crítica completa. Más de medio siglo más tarde, en 1963, Aage Gerhardt Drachmann publicó The mechanical technology of Greek and Roman Antiquity, con capítulos resultantes de la colación entre las ediciones de Carra y Nix. Por último, en 1999, Jutta Miller publicó en línea la traducción inglesa de la versión alemana de Nix.
 
Así estaban las cosas hasta que llegó la obra que glosamos y recomendamos al lector, dividida en dos partes, una dedicada al texto y la otra a analizar el contenido científico y técnico de la Mecánica. El hallazgo fortuito de un manuscrito persa en la Biblioteca Nacional de Francia, con la recuperación posterior de otros tres manuscritos persas relativos a una versión reducida del libro segundo de la Mecánica, ha aumentado el interés y apertura de una nueva línea de investigación: la difusión del texto de Herón en el mundo islámico. La nueva edición crítica presentada en el libro de cabecera, con todas sus fuentes, obedece al descubrimiento inesperado de cuatro manuscritos persas, referidos todos al segundo libro del tratado sobre mecánica del alejandrino, el cual abrió un campo inexplorado para la investigación y ofrecía nuevas perspectivas filológicas y técnico-científicas. Al propio tiempo, el análisis de la obra ha revelado pasajes muy parecidos en los escritos de Leonardo da Vinci y Galileo Galilei, avanzando la posibilidad de que los científicos italianos del renacimiento pudieran haber estado familiarizados, en parte o en todo, con la Mecánica de Herón.
 
Los temas introducidos en el libro primero han contribuido a crear un tratado científico de mecánica fundado sobre sólidas bases teóricas. El término Baroulkos deriva de barós, que significa «peso», y elkein, «tirar hacia uno, sacar». Era una herramienta constituida por una caja rectangular estable, con ejes paralelos entre sí y paralelos a los lados más cortos, para hacerlos girar en huecos operados en los lados más largos. Para mover un peso del equivalente a unos mil talentos con una potencia de cinco, se usan tres ruedas con ejes. Los diámetros de las dos ruedas primeras son cinco veces mayores que los de los ejes, mientras que el de la tercera es ocho veces mayor que el tercer eje. No parece que la construyera, sino que se limitó a un mero cálculo teórico.
 
El aspecto más notable por el que es conocida la Mecánica de Herón es, en efecto, la estrecha relación entre teoría y práctica. La exposición de la teoría de las cinco máquinas simples constituye un ejemplo arquetípico; tras describirlas, detalla su aplicación en máquinas simples. Introduce el principio general de los círculos concéntricos, equivalente a la ley arquimediana del equilibrio de la palanca. El principio sobre el que basa el pantógrafo, por el que pueden agrandarse las figuras, es la duplicación del cubo, sobre el cual Herón presenta su propio método. La teoría arquimedeana de los centros de gravedad de las figuras planas, así como la de la balanza, se explican de una manera teórica, puesto que se trataba de teorías matemáticas puras. (Herón recupera tres obras perdidas de Arquímedes: un tratado sobre los centros de gravedad de las figuras planas, otro del Libro de los apoyos sobre el peso de una viga soportada de formas distintas sobre determinado número de pilares, y un último sobre la balanza y la palanca angular.)
 
El alejandrino aporta la primera teoría orgánica de las máquinas simples en la historia de la mecánica. Al abordar, en el libro segundo de la Mecánica, las herramientas simples y compuestas, ofrece, por vez primera en la historia de la ciencia, varios hitos importantes: la idea de que, para izar un peso, es necesario primero aplicar una fuerza que equilibre la del peso y luego aumentar esa fuerza en una cuantía pequeña; y el principio de compensación, que regula la relación entre la fuerza que mueve un peso y la velocidad del peso movido. Aparece allí su explicación sobre el tren de engranajes. El libro tercero está consagrado a mostrar las cinco fuerzas para construir herramientas capaces de alzar grandes pesos con una fuerza relativamente pequeña. Todas esas cuestiones se completan con un exhaustivo aparato geométrico en esta espléndida edición crítica

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