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La primera historia

Las pinturas rupestres de una cueva de Indonesia podrían constituir la manifestación de arte narrativo más antigua descubierta hasta la fecha.

Las imágenes figurativas descubiertas en una cueva de Indonesia datan de hace 43.900 años y son mucho más antiguas que otras manifestaciones artísticas similares halladas en Europa. [ADHI AGUS OKTAVIANA]

En síntesis

Homo sapiens es la única especie conocida capaz de producir arte figurativo, tener pensamiento espiritual y transmitir historias ficticias a través de imágenes.

Durante años, las pruebas más antiguas de tal expresión creativa se hallaron en Europa, continente que se consideraba una «escuela de refinamiento» para nuestra especie.

Una pintura rupestre de Indonesia que parece mostrar una escena de caza con elementos sobrenaturales sería más antigua que todas las obras similares descubiertas en Europa.

En la sala 67 del Museo del Prado, Francisco de Goya cautiva a los visitantes con una escena abominable sobre el mito griego de Cronos (Saturno en la versión romana), que se comió a sus hijos por miedo a ser derrocado por ellos. Los críticos han interpretado el cuadro de Goya —que muestra al dios caníbal con los ojos muy abiertos y una expresión de horror, vergüenza y locura mientras devora a su hijo— como una alegoría de los estragos de la guerra, la decadencia de la sociedad española o el declive psicológico del artista. Es una de las mejores obras de arte narrativas de todos los tiempos. Por supuesto, muy pocas personas alcanzan semejante dominio de la narración visual, pero, incluso en sus formas más sencillas, esta expresión creativa es una característica singular de nuestra especie: solo Homo sapiens es capaz de inventar historias y transmitirlas a través de imágenes.

Los arqueólogos han buscado con insistencia los orígenes de nuestro distintivo comportamiento artístico. Durante mucho tiempo, los ejemplos más antiguos de arte figurativo (en contraposición a los trazos abstractos) y de representaciones de criaturas ficticias se hallaron en yacimientos europeos de hace menos de 40.000 años. Sin embargo, recientemente los investigadores han descubierto obras figurativas anteriores en el sudeste asiático, y acaban de hallar la más antigua conocida hasta la fecha en la isla de Sulawesi, en Indonesia. En un artículo publicado el pasado diciembre en Nature, un equipo encabezado por Maxime Aubert, Adhi Agus Oktaviana y Adam Brumm (todos ellos de la Universidad Griffith, en Australia) señala que esta pintura rupestre parece mostrar diversas figuras humanas de aspecto fantástico cazando animales reales. Si están en lo cierto, el hallazgo también podría constituir el primer registro pictórico de una narración y de pensamiento sobrenatural.

Una escena del pasado

El equipo descubrió la pintura en 2017, en una cueva conocida como Leang Bulu’ Sipong 4, que se encuentra en la región kárstica de Maros-Pangkep (al sur de Sulawesi), en mitad de un paisaje sobrecogedor con imponentes acantilados y torres de piedra caliza. En la irregular pared de la caverna, seis pequeños cazadores se enfrentan a un enorme búfalo, blandiendo cuerdas o lanzas. Cerca, otros cazadores arremeten contra más búfalos y jabalíes. Los cazadores parecen humanos, pero exhiben misteriosos rasgos animales: uno posee una cola y otro un pico, por ejemplo. Tales figuras híbridas entre hombres y animales se denominan teriántropos (término formado a partir de las palabras griegas para «bestia» y «hombre») y se consideran indicativas de pensamiento espiritual. Algunos ejemplos célebres son el minotauro con cabeza de toro de la mitología griega y el dios egipcio Anubis, que tiene cabeza de chacal. Los investigadores sugieren que las diversas figuras, todas pintadas con un pigmento rojizo, forman parte de la misma escena y podrían estar mostrando una batida, una estrategia de caza comunal donde se acosa a las presas para que abandonen su refugio y se dirijan hacia los cazadores.

Para datar las imágenes, los arqueólogos midieron la desintegración radiactiva del uranio contenido en los depósitos de mineral que se habían formado sobre ellas. Analizando muestras de diferentes partes de la escena, el equipo obtuvo antigüedades mínimas de entre 43.900 y 35.100 años. Si la pintura tuviera al menos 43.900 años, como defienden ­Aubert y sus colaboradores, se convertiría en la obra de arte figurativa más antigua conocida, un récord que ahora ostenta una pintura de un bóvido de hace 40.000 años hallada en una cueva de Borneo. También superaría la antigüedad del que se considera el primer teriántropo —el Löwenmensch u «hombre león», una estatuilla de hace entre 39.000 y 40.000 años procedente de Alemania— y la de una escena de caza de hace 17.000 años dibujada en la famosa cueva de Lascaux, en Francia [véase «Arqueología de la Cueva de Lascaux», por Arlette Leroi-Gourhan. Investigación y Ciencia, agosto de 1982].

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