Armas hipersónicas

La aerodinámica sugiere que los misiles hipersónicos no estarán a la altura de las grandes expectativas que habían generado.

BRIAN STAUFFER

En síntesis

Las armas hipersónicas, misiles que podrían maniobrar y volar grandes distancias a más de cinco veces la velocidad del sonido, han desatado una nueva carrera armamentista y avivado el riesgo de un conflicto global.

Los partidarios de esas armas ensalzan su rapidez, maniobrabilidad y sigilo, que parecen hacerlas casi invulnerables a los escudos antimisiles.

Pero un análisis aerodinámico sugiere que el entusiasmo en torno a las armas hipersónicas es exagerado: aunque pueden ofrecer ventajas frente a los misiles tradicionales, no supondrán una revolución.

En 2018, en un discurso televisado ante la Asamblea Federal de Rusia, el presidente Vladimir Putin anunció una escalada en la carrera armamentista con Estados Unidos, que se había retirado del Tratado de Misiles Antibalísticos en 2002. Tras abandonar el acuerdo sobre el control de armas, vigente durante décadas, EE.UU. había empezado a construir una red defensiva para interceptar misiles balísticos de largo alcance, y eso amenazaba la capacidad disuasoria de Rusia frente a posibles ataques. Según aseguró ante su audiencia, Putin había advertido a los estadounidenses de que Rusia se vería obligada a responder a tal despliegue, pero no habían querido escuchar. «¡Que escuchen ahora!»

Putin desveló que Rusia estaba desarrollando armas hipersónicas: misiles capaces de cubrir largas distancias a través de la atmósfera a más de cinco veces la velocidad del sonido, es decir, por encima de mach 5. (Mach 1 representa la velocidad local del sonido; las velocidades comprendidas entre mach 1 y mach 5 son supersónicas, y las que sobrepasan mach 5, hipersónicas.) Según el presidente ruso, uno de esos misiles, un planeador llamado Avangard, era muy maniobrable y podía recorrer miles de kilómetros con una velocidad inicial superior a mach20. Y eso lo haría «totalmente invulnerable a cualquier sistema de defensa antiaérea o antimisiles».

El anuncio de Putin, que vino acompañado de intimidantes simulaciones de los misiles serpenteando alrededor del globo a velocidades inverosímiles, añadió más leña al fuego de una nueva y peligrosa carrera armamentista. Los artefactos implicados se ensalzan no solo por su velocidad, sino también por su sigilo y maniobrabilidad. Los misiles balísticos intercontinentales, que siguen una trayectoria elíptica hasta el espacio antes de precipitarse sobre su objetivo, llegan a superar mach 20. Sin embargo, su posición es predecible durante buena parte del vuelo y solo pueden maniobrar brevemente tras su reentrada en la atmósfera. En cambio, las armas hipersónicas surcarían las capas inferiores de la atmósfera casi todo el tiempo, y se valdrían de la sustentación generada por el flujo de aire para zigzaguear y tratar de burlar a los cohetes interceptores. Al aproximarse a baja altura, los radares terrestres no las detectarían hasta que estuvieran cerca del blanco, y sería más difícil detenerlas.

Un informe elaborado por oficiales del ejército estadounidense tras el discurso de Putin concluía que las armas hipersónicas, que China también persigue, «revolucionarían las guerras». El Pentágono, que llevaba una década y media trabajando en proyectos similares, redobló sus esfuerzos; y el año pasado el Congreso de EE.UU. destinó unos 3200 millones de dólares a la investigación y el desarrollo de armas y defensas hipersónicas. Por su parte, Rusia y China aseguran que ya han desplegado sistemas de este tipo. Los partidarios de estas armas sostienen que son increíblemente rápidas y ágiles, y casi invisibles.

Los autores de este artículo disentimos. Formamos parte de una pequeña pero dinámica comunidad de físicos e ingenieros de todo el mundo consagrados al estudio de los nuevos sistemas de armamento, a fin de entender sus posibles repercusiones sobre la seguridad global. Se trata de una tradición arraigada que se remonta a los participantes en el Proyecto Manhattan y a científicos rusos como Andréi Sájarov, quienes buscaban mitigar el peligro de las armas nucleares que habían ayudado a crear. Como investigadores, recabamos toda la información posible sobre esas tecnologías normalmente secretas, la analizamos y compartimos los resultados con la sociedad.

Nuestros estudios indican que las armas hipersónicas podrían presentar ventajas en determinadas situaciones, pero en ningún caso supondrán una revolución. Muchas de las afirmaciones sobre ellas son exageradas o directamente falsas. Aun así, la percepción generalizada de que las armas hipersónicas marcarán un punto de inflexión ha avivado las tensiones entre EE.UU., Rusia y China. Y eso ha desatado una nueva carrera armamentista e incrementado el riesgo de conflicto.

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