Incendios y calentamiento

Los incendios forestales actuales nos están llevando a un territorio desconocido.

GETTY IMAGES/JOHN MORRISON/ISTOCK

Este verano, el humo de los bosques en llamas ha sido protagonista en varias partes del mundo. Ello ha suscitado una pregunta: ¿cuánto más pueden empeorar las temporadas de incendios? Philip Higuera, paleoecólogo experto en incendios de la Universidad de Montana, lleva toda su carrera tratando de determinar la respuesta a partir de datos históricos. «Si todos nos preguntamos qué ocurrirá ahora que se están calentando nuestros bosques, veamos qué sucedió cuando se calentaron en el pasado», comenta.

Los bosques subalpinos de las Montañas Rocosas centrales crecen en condiciones frescas y húmedas y no arden tan fácilmente como los de las tierras bajas. Para averiguar la frecuencia con que se han incendiado esos resistentes bosques a lo largo de la historia, Higuera y sus colaboradores combinaron los registros de incendios modernos observados por satélite, las cicatrices que ha imprimido el fuego en los anillos de los árboles desde el siglo XVII, y las partículas de carbón vegetal que se depositaron en los lagos durante miles de años. Descubrieron que, entre 2000 y 2020, los bosques ardieron un 22 por ciento más rápido que durante un período de calentamiento inusual que comenzó en el año 770 de nuestra era y que hizo que la región alcanzara las temperaturas más altas previas al siglo XXI. Por sí solos, los fuegos de 2020 dan cuenta de la mayor parte de ese aumento en la tasa de combustión, así como del 72 por ciento de la superficie total quemada entre 1984 y 2020.

En general, esos bosques no han ardido con frecuencia, pero esa situación ha cambiado en las dos últimas décadas. El tiempo transcurrido entre los años de incendios extremos en EE.UU. está disminuyendo a medida que el planeta se calienta, e Higuera no cree que esa pauta vaya a invertirse en un futuro próximo. La nueva investigación se ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. A Higuera no le sorprenden las recientes temporadas de incendios sin precedentes, pero sí le angustian. «Llevo veinte años escribiendo sobre esto», señala. «Pero no llevo veinte años pensando en cómo me haría sentir.»

El trabajo muestra que el pasado ya no puede servirnos de guía a la hora de entender y gestionar los incendios forestales, afirma Rosemary Sherriff, geógrafa ambiental de la Universidad Estatal Humboldt que no participó en el estudio. «Debemos aceptar que veremos más incendios», advierte, «y adaptarnos a la nueva norma.» Muchas comunidades afectadas por los recientes incendios forestales cuentan con planes de protección contra incendios, añade Higuera, pero estos «se basan en nuestras expectativas de que esos bosques arderán una vez cada varios siglos. Esa no es la situación actual. Y no es hacia donde nos encaminamos».


Un registro de 2000 años
El período de rotación de incendios (PRI) es el tiempo que tardaría en arder una superficie con un tamaño dado si la quema prosiguiera a un ritmo fijo. Un valor menor significa que el terreno tarda menos años en quemarse. El PRI suele basarse en datos de muchos años, ya que de un año a otro pueden producirse fluctuaciones importantes. En este gráfico, las barras rojas muestran los PRI calculados para intervalos de 100 años hasta el año 2000. Las barras naranjas representan intervalos más cortos entre 1984 y 2020.

Superficie quemada en bosques subalpinos, 1984-2020
El gráfico muestra la superficie total que se quemó cada año en los bosques subalpinos de cierta región de las Montañas Rocosas centrales, una zona para la que existen bastantes datos históricos.

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