La comunicación animal en un mundo cambiante

El cambio climático podría alterar las señales comunicativas y afectar la conducta de algunos animales.

La lagartija de las Pitiusas (Podarcis pityusensis) es una especie cuya coloración puede variar notablemente entre individuos y poblaciones, desde marrones hasta verdes y azules. [CORTESÍA DE ROBERTO GARCÍA ROA]

El desgarrador aullido de un lémur, la coloración que adoptan los camaleones machos al encontrarse con un oponente o el cóctel de olores que las serpientes deben descifrar para encontrar pareja son solo algunos ejemplos de las múltiples formas de comunicación que existen en el reino animal.

Tres elementos básicos de la comunicación son el individuo emisor, el receptor, y las señales transmitidas. Estas pueden ser acústicas, químicas, visuales (coloraciones y comportamientos) o combinaciones de ellas. Así ocurre en las aves del paraíso, cuyos machos ejecutan bailes y emiten cantos con el empeño de conquistar a las hembras. La señalización con fines reproductivos, como en este caso, puede ofrecer información sobre la calidad del individuo como pareja y progenitor, en especial sobre su estado de salud, madurez sexual o grado de parentesco.

Pero el emisor, la señal y el receptor no operan en el vacío, sino en un entorno con unas características particulares, como la temperatura, la intensidad de la luz o la humedad. ¿Cómo afecta a la comunicación la variación de estos factores ambientales?

Nuestro equipo de investigación está indagando en esta cuestión, de la que solo se conoce la punta del iceberg. En nuestros trabajos con lacértidos europeos (comúnmente conocidos como lagartijas) hemos observado que la frecuencia de algunas coloraciones en las poblaciones de una misma especie está condicionada por la temperatura estacional y la precipitación anual. En este grupo, y también en algunos invertebrados, como la mosca del vinagre (Drosophila melanogaster), hemos advertido que el aumento de la temperatura ambiental degrada con mayor rapidez las señales químicas y reduce la eficacia con la que machos y hembras detectan mutuamente su presencia.

Estudiar la ecología de la comunicación animal resulta clave para entender si las especies animales podrán adaptarse a fluctuaciones ambientales tan desafiantes como las asociadas al actual escenario de cambio climático.

Un lémur (<em>Indri indri</em>) con otros lémures cercanos en el parque natural de Ranomafana, en Madagascar. [ROBERTO GARCÍA ROA]

La serpiente <em>Tropidolaemus wagleri</em>, en Malasia, capta partículas químicas con la lengua para descifrar el entorno. [ROBERTO GARCÍA ROA]

La coloración de este camaleón pantera (<em>Furcifer pardalis</em>), en Madagascar, informa a posibles oponentes sobre su capacidad competitiva. [ROBERTO GARCÍA ROA]


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