Nido espumoso, nido dichoso

Algunas ranas evitan la desecación de la puesta con espuma.

Nido de espuma y ejemplar de rana de Fletcher. [JOHN GOULD (nido de espuma); NHP Y PHOTOSHOT, SCIENCE SOURCE (rana)]

Quizás un moco espumoso no suene como el hogar más acogedor, pero para la progenie de algunas ranas es un refugio providencial contra la sequía. Los anfibios en general hacen la puesta en charcas porque los huevos blandos y gelatinosos precisan de agua para completar el desarrollo, pero en muchas ocasiones se secan. «La principal causa de muerte de los huevos es la desecación», explica John Gould, ecólogo de la Universidad de Newcastle.

Mientras estudiaba las ranas en las montañas Watagan, en Australia, a Gould le sorprendió encontrar charcas desecadas por el sol donde los huevos lograban sobrevivir durante días envueltos en nidos que sus madres «montaban» aireando secreciones mucosas con los dedos. «Vi patalear a los embriones vivos», relata.

Hasta ahora, el uso de la espuma por parte de diversas especies de ranas y sapos como medida protectora contra la desecación de los huevos era una mera suposición, con pocos estudios que lo hubiesen comprobado sobre el terreno. Así que Gould y sus colaboradores supervisaron 641 nidos de espuma fabricados por la rana de Fletcher (Lechriodus fletcheri) con el fin de averiguar si los embriones sobrevivían a las condiciones áridas de las montañas. De igual modo, llevaron a cabo los primeros experimentos de laboratorio donde siguieron con atención el desarrollo de los huevos en nidos privados de agua.

El equipo constató que los embriones conseguían crecer en las charcas desecadas si los huevos quedaban envueltos por la espuma babosa que segregaba la madre. En algunos nidos esparcidos por el suelo seco los embriones consiguieron incluso concluir el desarrollo, hasta que la charca cercana volvió a llenarse con las lluvias, y un puñado de ellos eclosionaron convertidos ya en renacuajos. «El nido de espuma actúa casi como un sistema de soporte vital que conserva la viabilidad de los huevos», afirma Gould. También han descubierto que los nidos grandes confieren mayor protección y que los huevos situados en el centro de la masa sobreviven más tiempo. El nuevo trabajo se describe con detalle en Ichthyology & Herpetology.

Elisa Barreto Pereira, ecóloga en la Universidad Federal de Goiás, en Brasil, que no ha participado en el estudio, opina que los nidos de espuma podrían ser cruciales para asegurar la supervivencia de las ranas al cambio climático. «El nido es una adaptación importante» surgida varias veces en distintos grupos de anuros y en diversos continentes cuando la temperatura media del planeta ascendió como nunca antes hace unos 55 millones de años.

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