Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Febrero de 2013
Evolución

El origen de la multicelularidad

El estudio de los genomas de nuestros ancestros unicelulares sugiere una nueva hipótesis sobre la transición evolutiva que dio lugar a los organismos multicelulares.

Cortesía de I. Ruiz Trillo, A. de Mendoza y A. Sebé-Pedrós

En síntesis

La transición de formas de vida unicelulares a multicelulares ha ocurrido en más de una ocasión a lo largo de la evolución. Las plantas, las algas marrones, los hongos y los animales han adquirido estilos de vida multicelulares de forma independiente y convergente.

La aparición de los animales representó un paso evolutivo clave en la historia de la vida. El desarrollo embrionario y todas las funciones que requiere la vida multicelular se hallan conservados en todos los animales, desde las esponjas a los humanos.

La secuenciación de los genomas de las especies unicelulares más cercanas a los animales ha revelado que estas ya contenían muchos de los genes necesarios para la multicelularidad. Estos habrían sido reutilizados para nuevas funciones multicelulares en el ancestro común de todos los animales.

«Cuando aparecieron los animales,
el mundo cambió para siempre»
(Simon Conway Morris, The crucible of Creation)

Quizás el lector lo dé por sentado, pero el hecho de poder estar leyendo este artículo al mismo tiempo que respira, digiere el desayuno y se regeneran sus tejidos, no es algo trivial. De hecho, es el resultado de una de las transiciones evolutivas más importantes de la historia de la vida: la aparición de la multicelularidad. Esta división del trabajo celular constituye una capacidad exclusiva de los organismos multicelulares, ausente en los unicelulares. De entre todos los grupos de organismos que poseen más de una célula, en ninguno la multicelularidad exhibe el nivel de complejidad que observamos en los animales. Gracias a este progreso evolutivo, estos se diversificaron dando lugar a una fascinante variedad de formas corporales, actuales y extintas.

A pesar de la importancia de esa transición, poco se conoce sobre los mecanismos evolutivos, moleculares o ambos que permitieron la aparición de los animales a partir de sus ancestros unicelulares. Descifrar el modo en que pudo pasarse de un organismo unicelular al primer animal multicelular resulta vital para comprender el proceso de aparición de la multicelularidad, así como para ahondar en la evolución de las especies animales —incluida la nuestra— y averiguar el origen de muchos de los genes claves para el desarrollo animal.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.