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1 de Febrero de 2013
Astrofísica

El universo invisible de Herschel

Los datos enviados por el observatorio infrarrojo de la Agencia Espacial Europea han permitido estudiar con un detalle sin precedentes las galaxias lejanas, las nubes protoestelares y la química del medio interestelar.

Cortesía de la ESA/Programa Hi-GAL

En síntesis

La gran resolución del observatorio infrarrojo Herschel ha proporcionado una ingente cantidad de datos a la comunidad astronómica internacional.

Su capacidad para atisbar en el interior de las nubes moleculares ha permitido estudiar las distintas fases de los procesos de formación estelar.

Sus espectrómetros han analizado la química del medio interestelar, donde se cree que se originaron las primeras moléculas prebióticas.

Hoy sabemos que, lejos de ser un lugar estático, el universo se encuentra en continua evolución. Los grandes avances que han experimentado las técnicas observacionales han hecho posible entender los procesos de formación de estrellas y galaxias, así como reconstruir su evolución a lo largo de la historia cósmica. Para estudiar el pasado, los astrónomos reciben ayuda de su particular «maquina del tiempo»: dado que la luz se propaga a una velocidad finita, cuando observamos una galaxia que se encuentra a mil millones de años luz, la imagen que vemos no refleja su aspecto actual, sino el que dicha galaxia presentaba hace mil millones de años, cuando fue emitida la luz que hoy llega hasta la Tierra.

Al estudiar galaxias situadas a distancias dispares —y, por tanto, pertenecientes a distintas épocas de la historia cósmica—, podemos reconstruir el camino que va desde los primeros átomos que se formaron tras la gran explosión hasta el universo actual. Este tipo de medidas solo se ven limitadas por dos factores: la sensibilidad de los instrumentos, la cual determina a qué distancia se encuentran las galaxias más lejanas que podemos observar, y su resolución espacial, o la capacidad para distinguir entre dos objetos próximos. Al aumentar la sensibilidad crece el número de galaxias lejanas que podemos ver; las cuales, sin embargo, aparecerán más próximas en nuestro campo visual.

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