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Wikimedia Commons/Dominio público

Las ratas topo, conocidas por sus pequeños ojos, su cuerpo que parece una larva y, en algunos casos, su piel desnuda, viven la mayor parte del tiempo bajo tierra. Aun así, parecen afectar radicalmente a los procesos ecológicos de la superficie. Un estudio reciente, publicado en el Journal of Zoology, ha mostrado que la actividad excavadora de las ratas topo influye mucho en la composición de la flora de uno de los «puntos calientes» de la biodiversidad en África, el fynbos (la vegetación arbustiva) de la región del Cabo, en Sudáfrica.

Al excavar sus madrigueras, las ratas topo revuelven la tierra junto con la vegetación, alimentos no comidos, orina y heces. Después, expulsan de la madriguera esta mezcla de materia orgánica e inorgánica, formando los conocidos montículos.

Un grupo de científicos de la Universidad de Pretoria encontró que la tierra de los montículos constituía una abundante fuente de nutrientes para las plantas. Contenía, en comparación con las muestras de control, altas concentraciones de nitrógeno, magnesio, potasio, sodio y calcio. La tierra removida estaba formada además por partículas más finas, como si un jardinero experto la hubiese aireado y preparado para que conservase la mayor cantidad posible de agua.

Las plantas aprecian mucho las zonas con alta concentración de minerales; esos científicos han encontrado que las ratas topo hacían que la diversidad vegetal aumentase sobre sus montículos, quizás al extirpar o enterrar las plantas más comunes y proporcionar así a otras la oportunidad de colonizar esos sitios. Sin embargo, la cantidad total de materia vegetal, la «biomasa vegetal», se reducía en los montículos. Tanto las ratas topo como el ganado prefieren alimentarse en zonas con una tierra muy rica, lo que puede limitar la biomasa hasta de la población vegetal más exuberante. Además, los roedores a veces entierran plantas vivas al expulsar los desechos de sus madrigueras, con lo que retiran esas plantas de las cifras de biomasa.

Este estudio nos recuerda que los animales pueden tener efectos inesperados en el medio y que una extinción puede entrañar consecuencias imprevistas.

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