THOMAS FUCHS

A algunos usuarios del iPhone 6 se les ha caído este otoño el alma a los pies al ver que su nuevo artilugio se doblaba, por poco que fuese. Apple respondió afirmando que era un problema rarísimo y que el aguante de sus productos satisface criterios muy severos. Y sin embargo, algunos fabricantes tecnológicos sí quieren que sus dispositivos electrónicos se doblen, aunque a propósito.

Los científicos de materiales llevan años trabajando en componentes que se curven y ondulen. Unos investigadores de la Universidad Nacional de Seúl publicaron en septiembre un artículo en la revista APL Materials donde describen un éxito reciente: ledes flexibles que podrían servir para sustituir a las pantallas propensas a romperse. Primero crearon alfombras de hilos microscópicos de nitruro de galio, material cristalino que emite luz, sobre una malla de grafeno ultradelgada (una capa de átomos de carbono flexible, conductora y tenaz). Desprendieron entonces las hojas de grafeno y ledes de su base de cobre y las colocaron sobre un polímero que se podía doblar. Se daban así los primeros pasos hacia una pantalla flexible.

Los ledes azules que llevan casi todas las pantallas de cristal líquido actuales —a sus inventores se les ha concedido este año el premio Nobel de física— son de nitruro de galio, por su eficiencia energética y su brillo. Pero no ha resultado fácil que este material se forme sobre una superficie flexible. Parece que los nuevos ledes del equipo coreano, que brillan sin interrupción durante más de mil ciclos de doblado, logran un equilibrado compromiso entre calidad y flexibilidad. Si se consiguiese integrar las hojas sueltas en una pantalla completa, esos ledes podrían aparecer en futuros teléfonos que se doblen... a propósito.

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