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1 de Marzo de 2019
Biología

Materia oscura microbiana

La gran mayoría de los microorganismos no han sido estudiados nunca en el laboratorio.

Una colonia de desulforudis audaxviator, descubierta en una mina de oro cerca de Johannesburgo, Sudáfrica. [Wikimedia Commons, dominio público]

Al igual que la mayor parte de la materia existente en el universo es «materia oscura», de propiedades ignotas, buena parte de nuestro planeta estaría poblado por microorganismos desconocidos: seres que sabemos que existen pero que nunca han sido cultivados en el laboratorio. Ahora, un estudio publicado en mSystems ha hallado que estas formas de vida podrían dar cuenta de hasta el 81 por ciento de los géneros bacterianos que viven fuera de nuestro cuerpo. Tales organismos podrían esconder la llave de nuevos fármacos o ayudarnos a entender la vida en ambientes extremos, como los existentes en otros planetas.

Los microorganismos constituyen la forma de vida más abundante de la Tierra. Hasta ahora se ha secuenciado el ADN de numerosas especies sobre el terreno. Sin embargo, estas pueden ser difíciles de analizar en el laboratorio, algo que además suele exigir hacerlo de una en una a fin de estudiarlas en un entorno controlado. Para estimar su número, Karen Lloyd, microbióloga de la Universidad de Tennessee en Knoxville, y sus colaboradores compararon las secuencias de ADN microbiano conocidas con el conjunto de especies que ya han sido cultivadas. A partir de ahí, dedujeron qué fracción de microorganismos habrían sido secuenciados pero nunca cultivados (gráfica). «Estamos descubriendo numéricamente que la mayoría de los microbios terrestres son seres sobre los que no hemos aprendido nada», apunta la investigadora.

El ingente número de especies —posiblemente cerca de un billón (1012)— implica que los científicos nunca podrán recolectarlas todas. Muchas habitan en lugares recónditos, como los abismos oceánicos o bajo los suelos helados del Ártico. Además, no todas pueden sobrevivir en un cultivo diseñado para criar una sola cepa, ya que algunas solo logran crecer en ambientes naturales mucho más complejos, explica Laura Hug, microbióloga ambiental de la Universidad de Waterloo que no ha participado en el estudio. «Obtienen lo que necesitan de su comunidad, por lo que no es posible cultivarlas aisladas», añade.

Con todo, Lloyd es optimista: «Hemos logrado grandes avances con los microorganismos conocidos y posiblemente haya aún más hallazgos esperándonos entre ellos [los que están sin estudiar]. Eso deja la puerta abierta a todo tipo de descubrimientos notables».


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