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1 de Abril de 2014
Historia de la física

¡Calla y calcula!

El trabajo práctico e interdisciplinar desarrollado durante la Segunda Guerra Mundial marcó a una generación de físicos y sus hallazgos.

Edward Bowen (izquierda), Lee DuBridge (centro) e I. I. Rabi con un magnetrón en los años cuarenta. [MUSEO DEL MIT]

El 17 de octubre de 1940, Karl Compton, presidente del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), telefoneó al instituto desde Washington. ¿Podría el MIT ofrecer un espacio modesto a un proyecto de defensa urgente y de alto secreto? Tras unas rápidas comprobaciones, el interlocutor confirmó que podría acomodarse la nueva instalación. Esa llamada supuso el nacimiento del Laboratorio de Radiación (Rad Lab), un centro que ejercería un impacto enorme en el curso de la Segunda Guerra Mundial y aún mayor en la ciencia.

En cuestión de semanas, en el Rad Lab trataban ya de mejorar el diseño de un magnetrón británico destinado a un nuevo tipo de radar de onda corta. El laboratorio empezó a andar —más de un año antes de que EE.UU. entrara en guerra— con veinte físicos, tres guardas de seguridad, dos ayudantes y una secretaria. Al acabar la guerra, empleaba a 4000 personas y gestionaba contratos por un valor de 1500 millones de dólares (cerca de 20.000 millones de dólares de 2013).

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